Real detalló que “en septiembre se planchó el movimiento, porque nuestro mercado de campo es muy sensible y cuando se vio el resultado de las elecciones de octubre, empezó a moverse nuevamente”.
“Esto es tan sencillo como el estado de ánimo. En septiembre se registraron menos consultas, llamados y revisadas. O sea, menos movimiento en general y eso se debe a la confianza política. Pero hoy el InCAIR está 56,48 puntos. Esto quiere decir que se volvió a alcanzar el punto máximo que se había llegado en agosto, antes de las elecciones bonaerenses”, puntualizó.
En la misma línea se expresó el director de División Campos de LJ Ramos, Juan José Madero, quien sostuvo que “entre las elecciones provinciales y nacionales el mercado se ralentizó un poco, pero después de los comicios hubo un aliento al mercado, hay optimismo, se recuperó el entusiasmo, pero nada exacerbado”.
Madero repasó que, en 2024, con la expectativa del sector volcada a las políticas que impulsaba el gobierno del Presidente Javier Milei, las consultas y recorridas de los inversores aumentaron respecto a años anteriores y que eso posibilitó en que se “empezaran a gatillar operaciones”.
“Este año fue muy fluido en ese sentido. Si bien ayudó el retraso en el precio de la tierra respecto al mundo, también lo hizo la flexibilización del cepo, el sinceramiento del valor del dólar y el blanqueo, que metió jugadores en la cancha. Y otro elemento que está influyendo es el valor de la hacienda”, dijo.
En cuanto a los alquileres, el mercado también conserva buenos niveles de actividad: “Más allá del margen bruto (de la actividad agrícola), están muy sostenidos y demandados”, remarcó Madero.
Y esto sucede “desde hace varias campañas, en las cuales campo agrícola que es ofrecido, campo que es alquilado. Venían de cuatro años seguidos de subas y en estos últimos dos, se mantuvieron y parece que la campaña 2026/27 esto se va a repetir.
Campo agrícola y ganadero
Como ya es sabido, las dos principales actividades que más superficie ocupan en el país es la agricultura - en especial la de producción de granos - y la ganadera, que manejan precios bien diferenciados entre sí, como así también, es distinta la disponibilidad y oferta de los mismos en el mercado.
“La ‘niña bonita’ del mercado es el campo 100% agrícola, con suelo clase 1 en zona núcleo, pero eso es justamente lo que no hay, con muy poca oferta”, afirmó Real.
Por supuesto, estamos hablando de los campos con mejores tierras, que mayores rendimientos arrojan y que están ubicados en la cercanía de los puertos y, por ende, son los más caros, llegando a valer US$ 17.500 por hectáreas, - precio que recuperó tras más de una década a la baja -, pero con operaciones registradas a valores cercanos a los US$ 20.000.
Pero también hay un renovado interés por los campos ganaderos, gracias a la firmeza de los valores de la hacienda y las buenas proyecciones que hay a futuro, lo que también robustece los precios de la tierra, llegando a US$ 3.000 la hectárea en la Cuenca del Salado.
Clarín – Juan Manuel Colombo


