A comienzos de septiembre, desde Carbap difundieron un informe en el que se hablaba de más de tres millones de hectáreas afectadas por los excesos hídricos hasta ese momento, pero desde entonces las lluvias continuaron siendo abundantes en toda la región y hoy, en diálogo con Clarín Rural, el vicepresidente de la entidad Pablo Ginestet estimó que el área afectada se acerca a los cinco millones de hectáreas. “Antes el problema grande era hasta Las Flores, pero hoy de Las Flores hacia el mar también está todo con muchísimos problemas. Tal vez no están totalmente inundadas, pero sí muy afectadas”, describió.
Ricardo Orazi, productor ganadero en la localidad de Las Flores, explica que tiene buena parte del campo cubierto por agua, con lo que se achicó mucho la superficie disponible para las vacas. “Todos los años a esta altura uno espera que todo el campo se empiece a recuperar tras el invierno, que rebroten las pasturas, se recuperen las vacas y que se pueda incluso hacer reservas forrajeras para el año que viene, pero ahora estamos con demasiada agua y se empieza a acortar demasiado la brecha de tiempo para recuperarse, todo el sistema de producción empieza a entrar en riesgo”, explica, y luego agrega: “El consuelo es que seguramente va a haber mucha agua en las aguadas durante el verano”.
Al achicamiento de la superficie disponible para la hacienda se suman las complicaciones para avanzar con la siembra de soja y maíz por falta de piso, y la imposibilidad de trasladar insumos o producción por muchos caminos.
Las lluvias más fuertes de las últimas horas cayeron sobre el oeste de Buenos Aires y este de La Pampa, una región que ya mostraba enormes espejos de agua crecidos hasta el borde de las rutas, y mucha de esa agua correrá cuenca abajo hacia los partidos de 9 de Julio y Carlos Casares, que se encuentran en situación crítica. Desde allí, el flujo del agua hacia el mar a través del Río Salado es lento por la falta de obras de dragado. Ahora los productores de las zonas anegadas cruzan los dedos y miran al cielo para que se cumpla el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, que en su último informe estima para la región un trimestre noviembre-enero con menos precipitaciones que las habituales y temperaturas por encima del promedio.
Clarín


