“Por suerte no hubo víctimas, pero el panorama es complicado”, explicó. “Estamos en plena siembra de soja y con esta cantidad de agua es imposible hacer nada. Tenemos más del 50% de los lotes afectados y los caminos rurales intransitables. El maíz de primera no se pudo sembrar y el de segunda ahora también está en duda. Lo que no está lleno de agua está tan blando que no se puede ni entrar con un tractor”
El sudoeste del partido de Bolívar fue la zona más afectada, una de las áreas más productivas del centro bonaerense. Allí se concentra buena parte del área de soja, maíz y girasol, además de establecimientos ganaderos mixtos. Las lluvias de las últimas semanas ya venían complicando la campaña, y este nuevo evento terminó de saturar los perfiles.
“Hay campos completamente tapados de agua. Muchos lotes de soja recién sembrados quedaron bajo agua o arrastrados por el viento, y otros que se estaban preparando para maíz ya no van a poder entrar en fecha”, explicó un técnico de la zona. Agregó: “Además, los suelos están muy blandos y no hay piso: ni las sembradoras ni las tolvas pueden trabajar”.
La tormenta también provocó pérdidas de infraestructura: silos metálicos caídos, alambres y tranqueras arrancadas, y cortes de energía que afectaron el funcionamiento de bombas, galpones y tambos. “Hay postes eléctricos tirados por kilómetros. La falta de energía hace imposible mantener la cadena de frío en los tambos y frena toda la logística de maquinaria agrícola”, detalló Tamborenea.
Desde la Sociedad Rural de Bolívar confirmaron que el sector más afectado se extiende entre Urdampilleta, Pirovano, Ibarra, Vallimanca y la ruta provincial 14, con registros de 100 a 150 mm. En cambio, hacia el noreste, en dirección a Carlos Casares y 9 de Julio, las lluvias fueron más moderadas, de entre 40 y 50 mm, sin grandes daños.
“En Pirovano cayeron 125 mm y en Vallimanca 100 mm, y hubo que rescatar gente de la zona rural. A la cuenca del arroyo Vallimanca está viniendo más agua, así que estamos alertando a los vecinos y productores para que tomen precauciones”, contó José Gabriel Erreca, presidente de la Sociedad Rural de Bolívar.
La preocupación crece también por la masa de agua que entra desde Daireaux y Guaminí, donde las lluvias fueron igual de intensas. “Ese caudal va a pasar sí o sí por Bolívar y se encamina hacia Saladillo y 9 de Julio, con riesgo de nuevos anegamientos”, agregó Tamborenea.
Situación
Además de las pérdidas en los cultivos, el temporal paralizó la logística de insumos, maquinaria y transporte de hacienda, que ya venía muy complicada por la situación crítica que atraviesa el partido tras las constantes lluvias. Con este evento se suman nuevos caminos rurales cortados, y los accesos a tambos y establecimientos agrícolas quedaron intransitables.
El dirigente señaló que ahora la prioridad pasará por evaluar los daños y coordinar acciones conjuntas. En las próximas horas, las rurales de la región —Bolívar, Daireaux, 9 de Julio y Carlos Casares— planean reunirse para realizar relevamientos y gestiones ante las autoridades. “A la noche tenemos una reunión entre las rurales para ver qué podemos hacer y cómo acompañar a los productores. Hoy lo importante es contener, ayudar y planificar cómo salir de esto”, dijo Tamborenea.
“El suelo ya no absorbe más. Cualquier lluvia adicional puede desbordar los bajos y afectar más caminos y lotes”, cerró el productor.
La Nación – Pilar Vazquez


