Detallaron que las alarmas se encendieron ante la entrada de “una circulación sur intensa y persistente”, con bajas temperaturas mínimas que se registraron “los días martes 28 y miércoles 29 de octubre, especialmente el día 29”. Los registros estuvieron “entre 2° y 6°C”. La menor marca se tomó en la localidad de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, con “2,5°C”.

Para los expertos, es crucial considerar que estos valores se miden en un abrigo meteorológico y a más de un metro de altura. Por lo tanto, los valores medidos de “2° a 3°C se corresponderían con valores iguales o inferiores a cero grados al nivel del suelo a la intemperie”.
Pese al riesgo potencial de heladas a nivel de suelo, el cultivo de trigo salió “fortalecido con el frío”. Los técnicos de Pergamino explicaron que hubiera sido un “problema grave si los cultivos estaban en espigazón o en grano acuoso”. Sin embargo, la clave fue que “el grano de trigo está en pastoso avanzado”. Incluso, la baja temperatura resulta “positiva”. Los ingenieros de Aldao sostuvieron que “fue positivo, este frío va alargar el llenado”.
Otro factor determinante que amortiguó el efecto de las bajas temperaturas fue “la gran cantidad de agua que cayó previamente”, especialmente beneficiando a “los lotes que venían más atrasados”.
Remarcaron que, ante la entrada de una probable “Niña”, la realidad sigue marcada por una dinámica de lluvias sumamente activa que deja por cuarta vez otro mes que supera las medias.
De hecho, “octubre es el cuarto mes consecutivo con lluvias por encima de lo normal” en la región núcleo. La media mensual en la región suele oscilar entre 75 y 100 mm, pero el mes finalizó con “105 mm como media de las 36 estaciones de la red GEA/BCR”.
Las precipitaciones fueron particularmente intensas durante el último fin de semana del mes, cuando “el 60% de las lluvias mensuales se acumularon”.
En este contexto, dijeron que el potencial de rendimiento en la región núcleo se mantiene “por encima de 40 qq/ha” y la posibilidad de ver “rindes inéditos” en la cosecha sigue “intacta”.
En Corral de Bustos, por ejemplo, los rindes estimados están entre “40 y 70 qq/ha”. Los lotes de esa zona tienen un potencial impensado para la zona. “Están comparables al sudeste bonaerense”, dijeron en la región. Cifras similares se estiman en Rojas, Pergamino y alrededores, donde los rindes se esperan entre “50 y 70 qq/ha”, con un promedio general de “55”.
Los técnicos de la región coincidieron en que la nutrición será “la variable que marcará la diferencia entre lotes”. Aquellos productores que aplicaron las dosis adecuadas verán consolidarse el alto potencial.
Sin embargo, quienes “quedaron cortos en la dosis probablemente verán limitado su rinde”, advirtieron los expertos consultados. En María Susana, de hecho, “en sectores con carencias nutricionales ya se ven trigos entregados, esperando la madurez comercial”.
En la zona de Rojas, por ejemplo, los pisos de rindes se esperan en lotes “con lavado de nitrógeno, fertilización deficiente o siembras tardías, que pueden rendir hasta un 30% menos” respecto a los mejores lotes de 70 qq/ha.
Otros cultivos
Las bajas térmicas y las abundantes lluvias también impactaron en el desarrollo de otros cultivos en la región. En la BCR destacaron que los maíces tempranos en la región núcleo se mantienen en “muy buen estado general”. No obstante, en el norte de Buenos Aires, “dónde fueron más bajas las temperaturas”, hay “algunos lotes complicados por el frío que se seguirán evaluando el nivel de daños”. Indicaron que se han visto hojas afectadas en Junín o daños “más graves” en lotes bajos de Germania.
En cuanto a la soja de primera, “la siembra sigue sin poder desplegarse”. Dijeron que el avance apenas llega al “10% de los 3,2 millones de hectáreas proyectadas para esta campaña”.
Los lotes implantados antes del frente frío presentan problemas de “planchado y damping off, un efecto clásico cuando coinciden exceso de humedad y bajas temperaturas”. Los técnicos concluyeron que hay que “tener particularmente cuidado para evitar futuras resiembras”.
La Nación


