De tal modo, las plantas procesadoras en uno de los dos países que pesan en la determinación de precios del girasol, cuentan actualmente con materia prima para poco más de un mes de trabajo. Los precios de las semillas de girasol aumentaron en Ucrania entre 10 y 15 dólares durante la semana pasada, hasta los 688 dólares, IVA incluido.
La situación se ve algo mejor en Rusia, aunque está lejos de ser lo que se imaginaba. Para el 20 de octubre, se había cosechado el 72% de la superficie de girasol (8,8 millones de hectáreas, de un total de 12,2 millones de hectáreas implantadas), con una producción de alrededor de 13,3 millones de toneladas, 1,3 millones menos que el año pasado. El rendimiento nacional ha disminuido de 1.660 a 1.510 kg/ha, debido principalmente a la prolongada sequía en zonas del sur como Krasnodar, Rostov y Stavropol. A pesar del sólido progreso en otras regiones, los analistas prevén ahora una cosecha total de girasol de Rusia para 2025/26 de entre 17,2 y 17,5 millones de toneladas, muy por debajo de los 19 millones proyectados inicialmente.
Por cierto, completa el cuadro marcadamente alcista una producción en la Unión Europea en torno de 8,5-8,75 millones de toneladas, casi igualando los pobres resultados de la temporada previa y muy por debajo de los 10,2 millones de toneladas proyectados al inicio de la campaña Se comprenderá por qué los precios se han disparado; es un escenario que no tiene solución en el corto plazo. Algunos se animan a bocetar un consumo de aceites vegetales superior a la demanda a nivel global, que desde luego ajusta vía precios.
Por su parte, las ofertas CIF India –el mayor importador mundial de aceites vegetales- rondaron los USD 1360 por tonelada la última semana. Se trata de un aumento de USD 60 intermensual, y es probable que este aceite siga subiendo, ya que la mayoría de las refinerías permanecen sin cobertura, según fuentes del sector.
Paralelamente, las cotizaciones en los puertos del norte de Europa aumentaron USD 20 semanales, y un incremento similar se observa en los puertos marítimos ucranianos, donde los precios subieron hasta los USD 1280 CPT. Se infiere que, si la escasez persiste hasta noviembre, puede pensarse en valores en torno de los USD 1500 por tonelada. Podría ser el próximo umbral psicológico, en una temporada que se encamina a ser una de las más ajustadas de los últimos años.
Ante las perspectivas de una cosecha más débil, los vendedores rusos, limitados por el aumento de los impuestos a la exportación (alrededor de 95 USD/t en octubre), no pueden reducir los precios del aceite de girasol y siguen ofreciendo prácticamente a la par con Ucrania.
Los analistas esperan cierta moderación durante nuestros meses de verano, en medio de un aumento estacional de la oferta tras la finalización de la cosecha, tendencia que se profundizaría a partir de marzo próximo, cuando entren al mercado volúmenes adicionales de Argentina, siempre que no se produzcan nuevas perturbaciones geopolíticas que afecten a la región del Mar Negro.
A propósito, Oil World indica que la molienda de girasol en nuestro país disminuyó un 18% durante el mes de septiembre, hasta los 0,4 millones de toneladas. Esta reducción en la molturación, sumada a los grandes volúmenes de exportación de aceite y harina de girasol, provocó una merma significativa en los inventarios de estos productos. Se estiman unas 77.000 toneladas de aceite (el mínimo en seis meses y un 39% menos que el año anterior), mientras que los de harina se sitúan en 135.000 toneladas, frente a las 173.000 toneladas de 2024.
El último septiembre, las exportaciones argentinas de harina de girasol fueron las más altas en 25 años. Para la campaña comercial 2024/25, los despachos de este subproducto aumentaron a 1,37 millones de toneladas, frente a los 1,12 millones de toneladas del año anterior.
Un dato más, que ayudará a entender la relevancia de la Argentina en este mercado. El 30 de octubre próximo, se celebrará en Kiev la XXIIII Conferencia Internacional “Industria de Grasas y Aceites 2025“. Uno de los temas clave del evento es la evolución del aceite de girasol argentino, que crece a un ritmo récord, y el fortalecimiento de la competencia en los principales mercados de venta.
En la temporada 2024/25, Argentina consolidó significativamente su posición como el tercer mayor exportador de aceite de girasol del mundo, especialmente en el mercado indio y, según las principales agencias de análisis, se espera que esta tendencia continúe en la campaña 2025/26.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


