La justificación del caso estaría en una gran cantidad de stock, con poca venta y rotación, aunque siguen produciendo. La justificación para no emitir cheques era el miedo a que “no tengan fondos” para pagarlos, pero lo cierto es que la deuda crece y las soluciones no llegan. Según dejan trascender desde la propia empresa, los anteriores dueños se sustentaban en especulaciones financieras, sin embargo, no tenían las demoras en los pagos que sí se dan ahora.
“Nos queda adentro una parte de la leche de agosto, todo septiembre, y de octubre la que le entregamos toda, obviamente, aunque el mes todavía no terminó, pero suma a una deuda que estimamos en unos 350 millones de pesos, sólo a nuestro pool de leche”.
Lo que Clausen comenta es la disyuntiva interna que tienen porque creen que “si ahora no la estoy cobrando a la leche, si me voy no la cobro, pero ahora tampoco la estoy cobrando, bueno, ¿qué hacés?, al no tener respuestas probablemente le saquemos toda la leche ahora y esperamos que nos llamen para negociar, para no llegar a una etapa de denuncia o reclamo judicial”.
“Nosotros queremos esperar una respuesta y tener a la vía legal de reclamo como última opción, porque mientras tratamos de llegar a un acuerdo”.
Lo llamativo es que desde la empresa no hay una reacción concreta para negociar la deuda, para retener la materia prima, mientras desde el grupo de productores ya negocian con nuevas empresas para derivar el caudal de leche cruda que durante todos estos años entregaron en esta planta.
Si bien esta es una primavera de recuperación para el sector lechero, para muchas empresas, la justificación en la temporada y la quietud de la demanda sólo sirve para planchar precios a los productores y justificar malas gestiones que poco tienen que ver con las generalidades del mercado lechero.
Bichos de Campo – Elida Thiery


