Si se considera el interés abierto en el mercado de futuros, la cobertura de precio para 2025/26 ronda un 15% de la cosecha esperada, la mitad de la proporción promedio para esta altura del año. Habla de una alta exposición al riesgo precio para el trigo que está pronto a ser cosechado, sobre todo considerando que se esperan 23 millones de toneladas.
Tiene alguna lógica. El precio a cosecha no hizo más que bajar desde julio último, pasando de los USD 204/t a USD 186/t en el mercado de futuros de A3. La caída del precio doméstico refleja el derrumbe de los valores FOB de exportación. En esta línea, en el mercado físico las ofertas de compra por parte de las casas exportadoras se han posicionado entre USD 180/t y USD 187/t para el periodo antes citado.
Por eso lo que tiene a la vista el productor argentino se ha vuelto poco atractivo, limitando el grado de compromisos anticipados. La BCR puntualiza que a partir de que todo el trigo estuvo sembrado, allá por el mes de julio último, las cotizaciones solo dieron revancha durante el breve tiempo que rigió la suspensión temporal de retenciones. Luego, la tendencia fue inexorablemente a la baja.
Es cierto, el contexto internacional no ayuda. En Chicago, el precio por el cereal llegó a tocar mínimos en cinco años y los fondos especulativos mantienen una profunda posición vendida, la más importante en por lo menos nueve años a esta altura de la campaña. La combinación de un aumento sustancial de oferta exportable y la virtual salida del mercado de un comprador relevante como China, vienen a explicar en gran parte la tendencia actual de precios.
A nivel global se estima una gran cosecha, de entre 816 y 818 millones de toneladas, con Rusia, principal exportador de trigo, apuntado a unos 88 millones de toneladas. Puede decirse que casi todos los exportadores del hemisferio norte han reunido una oferta importante, y en el hemisferio sur la Argentina y Australia están a las puertas de una muy buena cosecha.
Según un informe de la empresa estadounidense Hightower Report, la demanda de trigo se mantiene estable, pero las importantes existencias mundiales permiten a los consumidores finales tomarse su tiempo para realizar compras activas. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China también están afectando al mercado, reduciendo la demanda prevista de soja estadounidense, lo que ejerce una presión adicional sobre los precios del trigo y el maíz.
Según los analistas, la situación actual del mercado mundial de trigo refleja la compleja interacción entre la oferta, la demanda y los factores geopolíticos. Sin una recuperación significativa de la demanda ni cambios en la política comercial, se prevé que los precios del trigo se mantendrán bajo presión en el corto plazo.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


