El valor inmobiliario debe ser contemplado en todas las actividades –agrícolas, ganadera y lechera–, pues, de otra manera, resulta imposible evaluar el valor agregado (o desagregado) generado por la gestión gerencial de la empresa.
En el ejemplo brindado por la BCR, el valor de oportunidad de la tierra es de casi 600 dólares por hectárea, mientras que el margen neto con un rendimiento promedio de 40 y 50 quintales por hectárea es de -20 y 152 dólares por hectárea. esa brecha enorme es lo que explica que en las últimas tres décadas muchísimos propietarios abandonasen la producción para pasar a ser rentistas, algo que, si bien en la primera generación puede representar un “golazo”, en la segunda los números comienzan a “apretarse” para finalmente licuarse en la tercera (si es que para entonces la familia sigue conservando el inmueble rural).
También es importante mencionar que la causa de la enorme distancia entre el valor del costo de oportunidad de la tierra y el margen neto del negocio de soja 2025/2026 reside en la voracidad fiscal del Estado argentino, ya que el verdadero precio de la Soja Rosario Mayo 2026 libre de derechos de exportación es actualmente no inferior a los 390 dólares por tonelada (y no 311 dólares por tonelada).
Con el valor real de la soja –sin el “robo” del Estado– el margen neto proyectado del negocio de la soja de primera sería de 305 y 630 dólares por hectárea para el caso de un rinde promedio de 40 y 50 quintales por hectárea, es decir, números que –tal como sucede en Brasil, Paraguay o Uruguay– justifican la inversión y el riesgo asumido. No es, ciertamente, el caso de la Argentina, el único país “subnormal” del Mercosur.
Valor Soja


