La sugerencia de Trump el domingo por la noche de que su gobierno podría comprar más carne a la Argentina generó reacciones en los sectores ganaderos de Estados Unidos, que en los últimos días ya se habían puesto en guardia por las advertencias del presidente norteamericano sobre un plan para bajar los precios de la carne.
Rollins detalló que en Estados Unidos se consumen alrededor de 12 millones de toneladas de carne vacuna, que 10 millones de ellas son producidas localmente. “Los dos millones a los que me refiero los hemos estado deslocalizando”, dijo, en referencia a la importación.
“El presidente [Trump] ha dicho que está en conversaciones con la Argentina. Creo que tendremos más información al respecto en uno o dos días, pero como parte de esos 12 millones de toneladas, no será mucho”, indicó, en un intento por poner paños fríos a las críticas de los ganaderos norteamericanos en momentos en que la Argentina ha recibido un multimillonario auxilio financiero del Tesoro norteamericano.
Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), entre enero y agosto pasados se vendieron a Estados Unidos 23.913 toneladas peso producto de carne vacuna.
Fuentes del negocio del ganado y las carnes señalaron en los últimos días que un eventual acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos podría implicar un aumento de la cuota de exportación de la Argentina con aranceles reducidos de 20.000 a 60.000 toneladas anuales. Las importaciones de carne argentina en Estados Unidos apenas representan el 2% del total.
En un momento de la entrevista, el periodista de CNBC le preguntó a Rollins cómo explicaba que los precios de la carne vacuna se hayan disparado “hasta el punto de que están pensando en importar carne de la Argentina”.
“Hemos sufrido una fuerte caída de la producción de carne durante la última década. Casi el 17% de nuestros productores cerraron, lo que equivale a unos 150.000 ganaderos que han dejado de producir, pero es otra historia. Necesitaríamos otro programa completo para describir eso”, graficó.
La senadora republicana Deb Fischer, de Nebraska, advirtió el martes a Trump que su propuesta de que Estados Unidos compre más carne argentina perjudicará a los ganaderos estadounidenses y no logrará bajar los precios.
“En resumen: si el objetivo es abordar los precios de la carne en los supermercados, este no es el camino”, escribió Fischer en su cuenta de X.
Fischer reveló además que se comunicó con la administración Trump para expresar su profunda preocupación por la posible compra de carne argentina.
“En este momento, la intervención del gobierno en el mercado de la carne perjudicará a nuestros ganaderos. Estados Unidos cuenta con carne segura y confiable, y es el único punto positivo en nuestra economía agrícola en crisis”, expresó la senadora.
En su cuenta de X, Rollins señaló que la administración Trump “se centra en revitalizar la industria” de la carne vacuna. “Tras años consecutivos de sequía y aumento de los costos de los insumos, el ganado estadounidense experimenta una escasez récord de oferta, lo que provoca un aumento de los precios para los consumidores”, explicó. “Anuncios por venir”, agregó.
“Este plan sólo crea caos en un momento crítico del año para los productores de ganado estadounidenses, sin hacer nada para reducir los precios en los supermercados”, advirtió Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne, un grupo industrial.
El mes pasado, la administración Trump ya había sido criticado por los agricultores al negociar apoyo financiero para la Argentina en un momento en que el Gobierno de Javier Milei estaba vendiendo soja a China, que no ha comprado ese cultivo de la cosecha estadounidense desde mayo debido a su guerra comercial con Estados Unidos.
“Lo último que necesitamos es recompensarlos importando más de su carne”, dijo Rob Larew, presidente de la Unión Nacional de Agricultores, en referencia a la Argentina.
Rollins dijo que Trump “está muy concentrado en cumplir su promesa de bajar los precios de los alimentos”, pero también en incentivar la apertura de nuevas tierras, facilitar la conversión de ganaderos y construir más plantas de procesamiento de bajo costo en todo el país.
“Tenemos un paquete bastante grande en camino”, adelantó la secretaria de Agricultura. “Se publicará muy pronto, quizás esta semana, y podremos empezar a relocalizar la carne en Estados Unidos”, amplió.
La Nación – Guillermo Idiart


