Por eso, consideró que “la administración Trump es un dolor de cabeza en términos de acceso a mercados”, y mencionó que esto sucede no solo con el mercado norteamericano por el biodiésel argentino que ya no puede ingresar, sino también por “la política dura y agresiva de su administración en países que son clientes de la argentina”.
De todos modos, Idígoras confió en que los acuerdos entre Trump y Milei se seguirán centrando solo en las cuestiones financieras, monetarias y cambiarias, y no tanto en aspectos de índole comercial.
El mayor temor surge luego de las declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien habló sobre un supuesto compromiso de Milei para “sacar a China de la Argentina”, cuando se trata de uno de los principales compradores de productos agroindustriales argentinos.
Como principal ejemplo, se lleva el 70% de las exportaciones de carne vacuna, y este año, en medio precisamente de la guerra comercial con la administración Trump, compró por primera vez harina de soja producida en el Gran Rosario.
Según Idígoras, ya está aprobada también la posibilidad de exportar maíz y trigo hacia el gigante asiático. “El mercado chino es muy importante: recientemente han venido misiones oficiales para buscar entendimientos de largo plazo”, aseguró Idígoras.
En este punto, el dirigente que tiene pasado diplomático -fue agregado agrícola de Argentina ante la Unión Europea- no dudó en que Estados Unidos no debería interferir en la política de exportaciones argentina: “Esas relaciones comerciales no se deberían ver perturbadas por ningún motivo o razón”, precisó.
Las retenciones y el dólar, en la mira
Otro aspecto relevante para el agro en medio de este diálogo entre Trump y Milei reside en las retenciones.
En Estados Unidos causó malestar la reducción momentánea a cero de los derechos de exportación, que provocó un “boom” de compras chinas de poroto argentino, en medio de un contexto en el que los farmers norteamericanos están muy molestos porque China no ha comprado un solo cargamento de soja de la última cosecha, y eso ha provocado un derrumbe de los precios en el mercado de Chicago.
Sobre este punto, Idígoras insistió en que “Argentina debería mantenerse autónoma de sus políticas de derechos de exportación y seguir trabajando en la baja”.
De todos modos, afirmó: “No creo que el Gobierno esté en condiciones ni tenga interés de aumentar las retenciones. El aumento de recaudación que proyectan en el presupuesto, según nos confiaron desde el equipo económico, es porque estiman una expansión agrícola y una mejora de precios”
Por otro lado, con respecto a la situación del dólar y cómo impacta en las exportaciones, Idígoras lamentó que exista tanta volatilidad porque “lo que hace es paralizar el mercado de granos: nadie toma una posición de venta, porque no sabe qué tipo de cambio tomar”.
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