En provincias como Chaco, los técnicos destacaron que “se alcanzarían rindes por encima de los 20 a 23 quintales por hectárea”, casi el doble de un año promedio. En Córdoba, incluso “un lote de trigo que venía de maní y se lo hizo como cobertura, de tan bueno que está se lo deja para cosecha”.
En Entre Ríos, el SIBER –dependiente de la Bolsa de Cereales de esa provincia– “remarcaba que la condición de los trigos muy buenos es el doble que en el año pasado”, cuando el promedio fue de 36 quintales por hectárea. En Santa Fe, la mejora también es notoria: “sin limitantes de agua, el trigo apunta a rindes superadores”.
La región núcleo sostiene un rendimiento base de 40 quintales por hectárea y “altísimas chances de contribuir con un volumen que estaría cerca de representar la tercera parte del total nacional”. En La Pampa las expectativas también son “muy buenas”. Solo Buenos Aires aparece como la gran excepción, “la más golpeada por los excesos hídricos”.
“La primera estimación de trigo ya pone al cultivo muy por encima de los 20 millones de toneladas que se marcaban como escenario normal”, dijo. Con los 23 millones de toneladas estimados, la BCR calculó un rendimiento promedio país de 35,4 quintales por hectárea.
Sin embargo, advirtió que todavía hay desafíos por delante. “El sector cruza los dedos”, indicó el informe, porque “el trigo, a diferencia de la soja y el maíz, es un cultivo que debe superar numerosas trampas que pueden surgir de la nada, como una helada tardía o los temidos ‘sopletes’, pulsos de aire muy caliente, que pueden arrebatarlo en el llenado”. Aun así, los técnicos “vigilan como nunca las enfermedades, conscientes de que hay un potencial que no han visto antes”.
La provincia de Buenos Aires muestra las dos caras de la campaña. Por un lado, “más de 210.000 hectáreas trigueras ya se dan por perdidas por la grave situación de excesos que golpea a este territorio”. Los registros anuales “muestran acumulados de 1100 a 1500 mm en las zonas más complicadas”, lo que implica que “la provincia ha recibido casi el doble de lluvias de lo que suele recibir respecto a la media”.
Sin embargo, pese a los anegamientos, Buenos Aires vuelve a encabezar las expectativas de rendimiento, con una proyección de 39,7 quintales por hectárea y una producción de 9,26 millones de toneladas. “Pese a la vulnerabilidad que muestra la provincia respecto a los anegamientos, el territorio de mayor potencial triguero muestra que mes a mes se ha afianzado un escenario de alta productividad”, indicó el informe.
En Córdoba se proyectan 35,5 quintales por hectárea y en Santa Fe 37,8 quintales por hectárea, mientras que Entre Ríos rondaría los 32 quintales por hectárea. El norte —Santiago del Estero y Chaco— podría alcanzar entre 20 y 22 quintales por hectárea, con “buenas posibilidades de mostrar mejoras significativas cuando comience la cosecha”.
“Estamos diciendo que, como nunca, se refleja una condición que está sorprendiendo a los técnicos, tanto a lo largo como en lo ancho del país”, resumió la Bolsa
La Nación


