“En este momento hay una masa de agua de entre 40 y 50 kilómetros de largo por unos 2000 metros de ancho. Es imposible que todo ese caudal pueda escurrir por la estructura actual del puente. Es como si entrara por un caño enorme y saliera por una manguera: nunca va a alcanzar”, explicó Ignacio Iturriaga, productor de la zona que tiene el 90% de su campo anegado.
Iturriaga detalló que la luz del puente [la distancia entre apoyos de la construcción] es de apenas 120 metros y la profundidad no supera 1,20 metros, lo que genera un embudo que frena el escurrimiento natural del Salado. “La única manera real de descomprimir ese tapón es ampliar el paso de agua del puente. Si no se interviene ahí, el nivel va a seguir igual por más dragado que se haga aguas arriba”, advirtió.
Ante esta situación, productores de la zona comenzaron a realizar gestiones para plantear la problemática a distintos niveles de la administración pública. Iturriaga tomó contacto con la Secretaría de Agricultura de la Nación desde donde lo derivaron a la Secretaría de Infraestructura. En ese ámbito mantuvo conversaciones con funcionarios técnicos, quienes tomaron nota de la situación planteada y del pedido para evaluar la construcción de un canal aliviador como alternativa transitoria, mientras se avanza con el proyecto de un nuevo puente.
En paralelo, Fernando Agustinelli, productor con campos en el tramo crítico entre Ernestina y la 205, explicó que la situación en la zona dejó de depender solo de las lluvias locales. “Desde hace un año y medio el río tiene vida propia”, dijo. Hoy su campo está entre 30 y 40% bajo el agua —“llegó a ser 60 %”— y la variación del nivel responde sobre todo a lo que ocurre aguas arriba. “Si llueve 30 mm acá, por ahí no sube. Y a veces no llueve nada y sube medio metro porque cargó más arriba o porque abrieron algún paso en una laguna”, describió.
También señaló que el puente actual quedó chico para el caudal que debe evacuar y que esto genera un cuello de botella que impide que el agua escurra hacia el tramo inferior. “Entre el campo donde estoy yo y la ruta 205 el agua no tiene pasada. Quedó chico el puente para la cantidad de agua que viene de otros lados”, apuntó.
Como se dijo, la alternativa que impulsan es la construcción de un canal aliviador o bypass lateral, que permitiría aumentar significativamente la capacidad de desagüe mientras se avanza con el nuevo puente. “Con dos pasadas de entre 50 y 60 metros, más profundas, se duplicaría el volumen de agua que hoy atraviesa el puente. Técnicamente es sencillo y rápido de hacer”, aseguró Iturriaga. Según explicó, ingenieros de las empresas involucradas estiman que el trabajo podría completarse en apenas dos días. “Dicho por ellos mismos, el aliviador se hace en dos días”, remarcó.
En el Gobierno aseguraron que el pedido ya fue tomado en cuenta y que los equipos técnicos están analizando la factibilidad.
“Estamos desde hace tres, cuatro meses con entre el 40 y el 60% del campo con agua. Ya no se va el agua, estamos con el agua ahí quietita. Sube un poco y baja”, señaló Agustinelli. “Acá si hicieran algo en la ruta 205 y le dieran más profundidad y más pasada, sería una solución más inmediata”, agregó. Iturriaga también expresó su inquietud: “Estoy expectante. Por más que reanuden todas las dragas, si no actúan sobre el puente, el agua va a quedar exactamente igual. No cambia nada”.
La Nación – Pilar Vazquez


