El titular de El Craikense agregó que la cooperativa les da un sentido de pertenencia: “Muchas veces el tambero se siente tentando a venderle a otras empresas, que le ofrecen algo más de precio para que se pase. Pero sabe que pierde todos los beneficios que tiene al ser socio de una cooperativa, que te acompaña en las buenas y te banca en las malas, mientras que esa ventaja en el precio por litro la puede perder en poco tiempo”.
El Craikense tiene poco más de 70 empleados, todos del pueblo y su zona aledaña. Actualmente produce leche fluida, en polvo y diferentes quesos.
“Con esos productos salimos al mercado a competirle a las empresas grandes del sector. Nos la rebuscamos, aunque la cosa no está fácil porque el mercado interno tiene sus complicaciones”, señaló Violatto.
La otra gran dificultad radica en la incorporación de tecnología. Las altas tasas de interés hacen inviable el acceso al crédito bancario, y la disponibilidad de capital propio no es la suficiente para hacer inversiones.
“La incorporación de tecnología es un tema pendiente. Se hace difícil en esta situación poder acceder a líneas de financiación y, si uno no crece, es más complicada la competencia en el mercado con las grandes del rubro”, sostuvo el presidente.
Aún así, Violatto reconoce que le ponen “toda la garra más” para sostener a esta centenaria cooperativa.
“Ella les da salida comercial y financiera a los tambos de la zona, genera movimiento económico y mucho empleo directo, pero también indirecto por los servicios que requiere”, concluyó.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


