En la región Litoral, con 37 localidades evaluadas, el 92% no registró capturas y el restante 8% apenas 1 a 4 adultos por trampa. El informe destaca que la caída poblacional se mantiene de forma sostenida. En esta región se monitorearon 74 localidades. El 84% no presentó adultos y el 13% quedó en la categoría de baja abundancia (1 a 4 por trampa). No se registraron capturas por encima de 20 insectos por trampa.
El panorama más favorable se verificó en el Centro-Sur, con 116 localidades relevadas: el 97% sin capturas, igual que en el informe anterior. Esto configura un escenario de casi total ausencia en la antesala de las siembras tempranas.
Del otro lado del Río de la Plata se evaluaron 8 localidades. Solo una registró presencia de la plaga, consolidando también allí la retracción poblacional.
El informe advierte que, pese a la baja población detectada, es fundamental mantener la vigilancia durante todo el año, especialmente en períodos de transición estacional como el actual, donde los aumentos de temperatura pueden generar fluctuaciones.
En zonas de siembras tempranas, se recomienda intensificar el seguimiento sobre el maíz implantado. En tanto, en áreas de siembras tardías, cobra relevancia la detección y eliminación de los maíces guachos, que funcionan como “puente verde” para la supervivencia de plagas y patógenos.
Los técnicos también remarcan la importancia de complementar las trampas cromáticas con inspecciones visuales y muestreos con red entomológica, tanto en cultivos como en malezas y cultivos de servicio. Además, recuerdan que durante el invierno pueden encontrarse adultos sobrevivientes con coloración más oscura, y que en primavera-verano predominan individuos más claros y brillantes, un detalle útil para la correcta identificación.
La Red Nacional de Monitoreo de la chicharrita del maíz es coordinada por un conjunto de instituciones del agro, entre ellas AAPPCE, Aapresid, CASAFE, CONICET, CREA, EEAOC, INTA, MAIZAR y Senasa, que aportan logística, recursos técnicos y validación de datos.
Los informes, que se actualizan de manera periódica, constituyen hoy una de las principales herramientas para diseñar estrategias de Manejo Integrado de Plagas (MIP) frente a un vector que el último año provocó pérdidas millonarias en la producción de maíz argentino.
Bichos de Campo


