Explicó que además se logró que la provincia envíe un veedor a la planta para controlar la comercialización de la maquinaria y cómo se venden, plazos de entrega. “Cada máquina que salga va a tener un porcentaje para la cuota de la deuda. Eso quiere decir que si salen varias máquinas, la deuda no se va a cobrar en cuota, se va a cobrar antes. Esa es la novedad del acuerdo porque sería bueno poder sacar las máquinas en tiempo y forma para que la gente cobre antes la deuda”, detalló el dirigente gremial.
Romero también resaltó que hoy fue bien recibido que la familia dueña de la empresa contratara a una consultora, un abogado de esa firma fue el encargado de llevar adelante las últimas negociaciones, ya que la relación de la empresa y los trabajadores está rota por las malas actitudes que tuvieron los empresarios. "Es una persona con la que medianamente se puede dialogar. Esperemos que sea un nuevo comienzo para la empresa, para el bien de la gente y nosotros vamos a acompañar siempre y cuando se porten bien con la gente", reseñó.
La semana pasada la empresa había presento una propuesta de pago en cuotas de la deuda salarial y la instrumentación de un régimen de trabajo rotativo, que implicaba el no cobro de salarios en los momentos de inactividad. Se planteaba el ingreso de 56 trabajadores en una primera instancia y luego 20 o 30 más de forma escalonada. La oferta fue rechazada en asamblea y tanto el secretario general del gremio, Diego Romero, como el representante legal, Pablo Cerra, transmitieron el rechazo a la empresa. Luego los representantes de la fábrica de cosechadoras ajustaron la oferta. Entre otras cosas, se dejó de lado la intención de dividir el plantel de 280 empleados en tres grupos, con ingreso rotativo a la planta.
Cerra señaló, en ese momento: “La propuesta fue reelaborada a instancias de los trabajadores; nosotros nunca estamos satisfechos, no están dando lo que les corresponde ni lo que necesitan pero es mejor que las anteriores”.
El conflicto de Vassalli se inició hace casi cuatro meses, cuando la empresa comenzó a atrasarse en el pago de salarios. Los empleados, nucleados en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de esa ciudad del sur de Santa Fe, retuvieron de tareas y se manifestaron frente a la planta en reclamo por sus ingresos. En un primer momento, la empresa intentó avanzar por el camino de la criminalización y la presión mediática pero luego cambió la táctica y se sentó a la mesa de negociación.
La Capital


