En ese marco, la eliminación de retenciones al trigo tendría un costo fiscal cercano a los $145.000 millones. Gutiérrez Cabello apunta que la diferencia surge porque la suba de precios internos del trigo que implicaría la medida, generaría más recaudación de IVA, Créditos y Débitos Bancarios y Ganancias.
En función de esos datos, la producción debería crecer cerca del 19%, hasta alcanzar los 22 millones de toneladas -el récord de la campaña 2021-2022 fue de 22,15 millones de toneladas- para que el impacto fiscal sea neutro. Además, crecería la recaudación de ingresos provinciales por el impacto en la coparticipación y en Ingresos Brutos.
“Los aproximadamente 3,5 millones de toneladas representarían un impulso en la economía cercano al 0,12%, que si se destinan a la exportación implicaría US$790 millones -añade el analista-. Los fletes equivaldrían a 785.000 camiones, 124.600 vehículos más, y la demanda de gasoil alcanzaría los 178 millones de litros, con un extra de 28.238.362 litros. Es decir, no solo se dinamiza la actividad rural, sino que también se traslada en forma directa e indirecta al resto de los sectores productivos”.
El caso del maíz
Respecto del maíz, la actual campaña se estima en 52 millones de toneladas (grano comercial) con una superficie sembrada en aproximadamente 9,2 millones de hectáreas y un rinde cercano a siete toneladas por hectárea. Las exportaciones alcanzarían 31,5 millones de toneladas (61% del total producido). Con los precios FOB al mes pasado, ese excedente en la producción genera ventas al exterior cercanas a los US$6300 millones y casi US$600 millones de recaudación por retenciones.
Toda la cadena del maíz aporta recaudación nacional por $2127 billones, y $381.000 millones por Ingresos Brutos. Con esos supuestos, la eliminación de las retenciones implicaría una pérdida de $307.000 millones. Al igual que lo analizado para el trigo, la suba de precios en el mercado local se traduce en una mayor recaudación de IVA, Ganancias, e Impuestos Créditos y Débitos.
Gutiérrez Cabello apunta que la producción de maíz debería crecer 18% con respecto a la campaña 2024-2025 para que quitar las retenciones tenga un efecto neutro. Tendría que alcanzar los 61,4 millones de toneladas, algo más que los 60,5 millones de la del 2020-2021.
El incremento de la producción de maíz en 9,4 millones de toneladas explicaría un crecimiento de la economía del 0,3%, si este volumen se comercializa al exterior, si se destinan a la exportación se generarían divisas por US$1880 millones. Además, como se harían unos 2,19 millones de viajes desde el campo o centros de acopio hasta el puerto o industria, esto es 335.714 viajes adicionales, la demanda de gasoil sumaría 381,6 millones de litros, 58.421.368 litros extra.
La Nación – Gabriela Origlia


