Los fosfatos lideraron la suba este año. Los precios del diamónico (PDA) en el Golfo treparon 36% en menos de ocho meses. El fosfato monoamónico (PMA) ha seguido una tendencia similar, reflejando las mismas presiones en los costos de producción y la disponibilidad de exportación. En el caso de la urea los costos subieron mucho durante el invierno antes de disminuir ligeramente. Sorprende la rapidez con la que los precios del nitrógeno pueden cambiar en respuesta al comercio mundial y a los mercados del gas natural.
La producción de fosfato está dominada por Marruecos, China y Arabia Saudita. En el caso del nitrógeno, el suministro de gas natural (componente clave de los fertilizantes nitrogenados) sigue siendo el principal cuello de botella. Por ende, desde las sanciones a Rusia hasta los disturbios en Oriente Medio, tienen un impacto descomunal en los costos de producción, subraya la American Farm Bureau Federation.
“Los agricultores podrían enfrentarse a una nueva crisis de fertilizantes ante la intensificación de la amenaza rusa”, advierte Josh Linville, especialista de StoneX. La referencia alude a que esta circunstancia podría interrumpir las exportaciones de urea y fosfato. Linville destaca la complicada posición de Estados Unidos si se bloquean las toneladas rusas. “Aproximadamente la mitad de las importaciones provienen cada año del país gobernado por Putin. Una pérdida de este tipo podría repercutir en los mercados globales”.
Entre los demandantes, la India es probablemente el actor clave; sus megalicitaciones mueven los precios en un sentido o en otro. El foco principal se centra en la posibilidad de una nueva licitación por parte del gobierno de este país, aún sin emitirse, mientras persisten dudas sobre si China extenderá sus cuotas de exportación más allá del 15 de octubre.
De cara al futuro, los especialistas indican que las estimaciones en el caso de la India apuntan a aproximadamente 1 millón de toneladas adicionales hasta enero con una demanda normal, potencialmente entre 1,25 y 1,5 millones si el clima entusiasma a los agricultores, e incluso alrededor 2 millones de toneladas si este país apunta a reforzar las reservas. En Asia, los precios retrocedieron ante altos niveles de producción e inventarios, mientras que la congestión en puertos continuó generando demoras.
Según destaca un reporte de IF, los valores continúan ajustándose lentamente, con la urea liderando las bajas. En el caso de los fosfatos, la falta de demanda global comienza a impactar, en un contexto marcado por la presión bajista de China con volúmenes de exportación crecientes y la indecisión de compras por parte de la India, mientras en el resto del mundo persiste una relación insumo-producto poco favorable.
A nivel local, la urea refleja en parte el retroceso de los precios en el ámbito internacional, aunque la escasez de producto asociada a compras tardías impide que la caída se traslade de manera plena a los precios internos. En cuanto a los fertilizantes líquidos, no han acompañado la baja de la urea, lo que les hace perder competitividad en términos de costo por unidad de nutriente. No obstante, en esta época del año conservan una ventaja agronómica vinculada con su menor volatilización.
Respecto de los fosfatos, IF indica que la mayoría de los costos ya están asumidos, por lo que no se esperan bajas adicionales más allá de ajustes de margen para estimular ventas. Es evidente, además, que la disponibilidad de PMA 11-52 y PDA es limitada, mientras que las ofertas de mezclas y PMA 10-50 resultan cada vez más agresivas, en un intento de las empresas por liquidar inventarios antes de fin de año. Esto abre oportunidades de precios atractivos en dichos productos, que cuentan con una calidad adecuada y cuyo uso debe evaluarse en función del costo por unidad de nutriente.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


