“Ahora, la exportación seguirá comprando los granos que necesita para dar cumplimiento a los contratos registrados con precios competitivos que dependerán del tipo de cambio y los vaivenes internacionales. Más allá de eso, esto demostró el enorme potencial dormido del agro, que, si logramos tener bajas permanentes de derechos de exportación, vamos a responder con una enorme fuerza productiva y comercial para crecer sin parar”, dijo.
Resaltó que el decreto que especificaba la temporalidad del beneficio era “un sistema de ingreso anticipado de divisas que estableció el gobierno”, para aplacar la inestabilidad del mercado cambiario que tiene consecuencias directas en la economía y en la inflación.
“El hecho de fijar un tope máximo de US$7000 millones actuó de mecanismo de presión para acelerar los registros de embarque de las empresas exportadoras. Dado que es un mercado de competencia perfecta en exportación, todas las empresas buscaron mantener sus programas de exportación y por eso se alcanzó el cupo en dos jornadas. Más allá de eso, los productores vendieron más de 4 millones de toneladas de soja en solo dos días de operaciones, lo que significó un récord de ventas, y también el Mercado A3 logró un registro histórico”, observó.
Además, indicó que había que tener en cuenta el “enorme esfuerzo financiero” de conseguir US$7000 millones en el exterior con el riesgo país argentino y traerlo en pocos días. “El precio de venta no lo fijan los exportadores, por lo que ese costo financiero va al precio al productor como resultado del decreto", subrayó.
Aclaró que la Ley 21.453 de 1976, que se refiere a normativas argentinas que regulan las exportaciones de productos agrícolas, exigiendo a los exportadores registrar sus ventas y presentando regímenes tributarios para estos productos, prevé que “los registros de contratos de exportación se hacen para cobrar retenciones". Además, se defendió: “Pero no demandan tener granos disponibles en ese momento, pero sí luego antes de embarcar”.
Consultado sobre la posibilidad de una acción judicial por parte de los productores, aclaró: “Todas las operaciones se hicieron basadas en la ley vigente y en el decreto presidencial, así como fueron transparentes".
Anteayer, luego de que Scott Bessent, secretario del Tesoro norteamericano, dijera que el gobierno de Donald Trump estaba trabajando, entre otras medidas, con la Argentina para “poner fin a las exenciones fiscales para los productores de materias primas que conviertan divisas”, los mercados vivieron horas de parálisis de venta. Resulta que la frase tuvo diversas lecturas en el mercado de granos: algunos interpretaron que se podrían quitar las retenciones de manera definitiva y otros que era una ratificación de que no seguirá la medida del Gobierno.
En la última hora del día, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) anunció: “Arca informa que se ha alcanzado la registración del cupo de siete mil millones de dólares previsto por el decreto 682/2025, por lo que se ha dado de baja la opción de registración de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) que se encuentren amparadas por el beneficio del citado decreto. A partir de ahora, solo podrán registrarse DJVE bajo el esquema vigente anterior al decreto 682/2025″, indicó.
“Es indudable que los exportadores seguirán comprando granos a los productores a precios competitivos para dar respuesta a los compromisos de venta al exterior”, resumió el directivo.
La Nación – Belkis Martínez


