Mogni agregó que este mayor movimiento se trasladará a las comunidades del interior: “No solo se beneficia al productor, sino también las localidades”. En ese sentido recordó que la ventana de oportunidad es limitada —hasta el 31 de octubre— y que los mayores márgenes también tendrán un efecto impositivo al incrementar el pago de Ganancias.
Para el especialista, “bajar los derechos de exportación es incrementar el uso de tecnología y el área de producción en aquellos lugares donde el riesgo es más alto, porque tiene un ingreso diferencial”. En ese marco, consideró que la medida llega “en un buen momento”, dado que el productor está planificando la siembra de maíz y soja y las compañías proveedoras cuentan con stock disponible. “Estaría bueno que esto fuera permanente”, subrayó.
Diego Napolitano, presidente de la Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y Afines Bonaerense (Cedasaba), resaltó que, en teoría, la decisión del Poder Ejecutivo traería una reactivación, pero en lo inmediato hasta que la medida se empiece a digerir y empiece a funcionar en el mercado, paraliza. “Siempre que pasa cuando son estas medidas disruptivas, por tres a cuatro días, paraliza los pagos a los diferentes actores de la cadena porque no se sabe qué dólar tomar”, resumió.
“El productor había planificado su producción con granos con retención y, por un corto periodo de tiempo, no va a tener. Si tiene granos almacenados va a poder hacerse de más dinero para comprar más insumos. Lo que traería una reactivación”, resaltó.
Aclaró que ya que se está transcurriendo la campaña fina [trigo y cebada] y el productor debe hacerse de insumos para hacer frente a la campaña gruesa [soja y maíz] en los próximos días. Observó: “También tenemos que preguntarnos cuántos productores chicos todavía tienen soja”.
Napolitano indicó que se espera una mayor estabilidad en los precios, aunque persisten riesgos vinculados a la provisión de insumos. “Lo que pareciera es que vas a encontrar precios mucho más estables que no hubo la última campaña”, señaló. Sin embargo, alertó sobre retrasos en la llegada de ciertas mercaderías, no solo por la cautela de las empresas proveedoras, sino también por las limitaciones de crédito externo.
Ese contexto, dijo, que “puede llevar a un cuello de botella dado por la no cantidad en tiempo y en forma de producto en el canal y un gran desafío logístico”. A esto se suma un cambio en la estrategia del productor: “Ahora va a ir a buscar el producto cuando lo necesita y antes se acopiaba de mucho producto”, analizó.
En síntesis, Napolitano planteó que estas condiciones “van a llevar a tener ciertas tensiones en toda la cadena para que los insumos lleguen en tiempo y forma al productor”.
Para Diego Buschittari, técnico de Agricultores Federados Insumos Agrícolas (AFA), ahora el productor va a emplear más tecnología. Fundamentalmente, dijo, en nivel de fertilización. “Estimamos que el productor va a posicionarse, en parte, en insumos que le falten para esta campaña y para la próxima. Probablemente, considere también sumar tecnología en la producción y quizás alguna maquinaria”, agregó.
La Nación – Belkis Martínez


