Este año, la faena de vacas cayó 10% pero la de vaquillonas subió en un porcentaje similar. Eso indica que los ganaderos no se están quedando con hembras para producir más madres, motivados por los buenos precios como hacienda para el engorde, pero también por la falta de financiación bancaria viable, lo que hace que deban recurrir al capital propio.
Ante este escenario contradictorio Urcía evaluó que “no es para nada sencillo revertir la tendencia”, ya que “para crecer en 1 millón de terneros, se necesitaría promover la misma cantidad de aumento de existencias de vaquillonas preñadas, con una inversión de 1.000 millones de dólares”.
Es una cifra muy abultada para un contexto económico adverso, sobre todo para las empresas más chicas. El agravante es que no hay, al menos por ahora, créditos para que los productores hagan inversiones y recuperen su rodeo, por lo que la caída de los stocks podría seguir profundizándose este año.
Eso explica por qué desde Fifra también insisten en que el congreso trate de una vez por toda la Ley de promoción a las pymes, donde se incluyó un capítulo específico para la ganadería.
De todos modos, el dirigente empresarial destacó el buen escenario de precios y rentabilidad de la ganadería y destacó que la contracara de esto es la situación industrial que “está condicionada por las falencias estructurales del sector que se arrastran desde décadas”.
Entre las medidas pendientes para la actividad, apuntó a “unificar los estatus sanitarios, corregir las distorsiones fiscales y reducir el costo laboral”, que se agrava, por el alto nivel de judicialización y las alícuotas de ART. El corolario de todo esto es que el principal subproducto de la faena, el cuero, ha perdido notablemente su valor durante el último tiempo.
“Estos problemas, los altos costos de la hacienda y de la producción de carne indican que claramente hoy la industria es el eslabón más débil de la cadena a pesar de que se cuentan con buenos precios internacionales y locales por el producto. A las empresas les cuesta cerrar los ejercicios con resultados positivos, manteniendo el nivel de inversión que requiere este tipo de establecimiento”, concluyó Urcía.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


