GEA subraya que las áreas menos vulnerables se recuestan sobre la zona oeste, con menores lluvias anuales y una gran capacidad de drenaje. A medida que se retira el agua, los técnicos comentan que en gran parte de los lotes menos afectados se mantiene la posibilidad de un alto techo productivo. Hacia el este, en cambio, se observan zonas que venían saturadas y estos nuevos milímetros aumentarían las superficies anegadas, con chances de perder lotes de trigo. La zona de mayor gravedad para el área núcleo se ubica de Junín hacia el sur, donde los productores aseguran que ya no queda lugar para que el agua escurra o infiltre. Ni que hablar del panorama hacia el centro de la provincia.
Ante este cuadro no se descarta que parte de la superficie deba reprogramarse hacia maíz tardío o incluso pasar a soja. No falta quienes temen que el agua no permita sembrar este año, lo cual puede ser un factor de recorte de área tanto para soja como para maíz. Todo dependerá de cómo se comporten las lluvias de primavera
En paralelo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que se da por concluida la campaña 2024/25 de maíz, aunque aún resta por cosechar varios lotes en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires. Esta demora se debe a la falta de piso que afecta a toda la región, impidiendo el ingreso de maquinaria. Hasta acá no se considera comprometida la proyección de producción, que se mantiene en 49 millones de toneladas. Mientras tanto, la presión de enfermedades en trigo aumenta ante la alta humedad ambiental y será necesaria la aplicación de fungicidas en el corto plazo.
De mediano plazo el escenario contempla la llegada de una Niña moderada esta primavera. Para los especialistas de la estadounidense DTN, las temperaturas de la superficie del mar caerán por debajo del promedio durante la próxima estación y se mantendrán así al menos hasta enero de 2026.
Las temperaturas oceánicas en el Pacífico tropical centro-oriental se monitorean de cerca ante el eventual regreso de La Niña. Durante junio y principios de julio de este año, las temperaturas superficiales del mar no estuvieron ni por encima ni por debajo del promedio. Sin embargo, a partir de agosto empezaron a descender ligeramente por debajo del promedio en la región del Niño 3.4, a medida que las aguas más frías subsuperficiales comenzaron a ascender.
Las guías del modelo para el resto de septiembre y principios de octubre continúan mostrando que las temperaturas superficiales del mar en la región mencionada descenderán por debajo del promedio. Respecto del año pasado hay mayor confianza en que La Niña se desarrolle más rápido esta primavera.
Estos meteorólogos advierten que en cada zona del planeta entrarán en juego factores locales Incluso hay muchos otros patrones climáticos globales que pueden influir en el pronóstico y provocar desviaciones respecto de las proyecciones originales. Sin embargo, el plazo para predecir muchos de los demás patrones climáticos globales suele ser de solo uno o dos meses de antelación. No tendremos una mejor idea de cómo influirán en el comportamiento de La Niña hasta que nos acerquemos a diciembre.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


