La semana pasada, Pino recorrió personalmente las zonas más comprometidas y participó de una jornada abierta organizada por la SRA en 9 de Julio, junto al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta. En esa visita, sobrevoló dos veces la región y describió la situación como “realmente preocupante”.
Un relevamiento de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) estima que más de dos millones de hectáreas se encuentran bajo agua o con graves problemas de anegamiento. Si se suma la superficie que no puede trabajarse por falta de piso o accesos, la cifra trepa a más de tres millones de hectáreas en la provincia.
Pino recordó que ya en varias oportunidades transmitió al Gobierno la “necesidad imperiosa” de concluir las obras hídricas pendientes en la región. La respuesta, según dijo, fue que “el Gobierno está en tema y lo están estudiando”.
Consultadas por este medio sobre el tema, fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que la reactivación del Plan Maestro del río Salado se encuentra en “evaluación”. De hecho, Pino ya había planteado personalmente al ministro Luis Caputo, durante la última edición de Expoagro, la urgencia de acelerar esas obras y reconoció que luego lo reiteró en distintas reuniones. “Es un tema que charlamos varias veces con el ministro y vamos a seguir insistiendo”, afirmó.
Aunque evitó dar una cifra concreta sobre la superficie afectada, fue categórico respecto a la magnitud del problema: “Lo que tenemos claro es que son un montón”. En la misma visita había reclamado que se aceleren los trabajos de canalización demorados, la reparación de caminos rurales y una presencia más activa tanto del gobierno provincial como del nacional en el territorio. “Los productores sienten que deben afrontar solos la emergencia”, advirtió.
“En los últimos 40 años se ha avanzado muy poco o nada en obras que hagan más llevadera la vida del productor. Los recursos que pagamos en impuestos deben volver en mejoras concretas: caminos, obras. Si se hacen las obras necesarias, podremos evitar volver a sufrir este flagelo”, agregó.
La Nación – Pilar Vazquez


