Fuentes oficiales confirmaron a LA NACION que Famulari ya realiza tareas de presidente y que solo falta que se formalice su designación en el Boletín Oficial. Famulari había sido designado en julio último como director de Innovación, Buenas Prácticas y Tecnología Agrícola de la Dirección Nacional de Agricultura de la Secretaría de Agricultura.
De acuerdo con el gremio ATE, las direcciones de apoyo que habían quedado desactivadas en el edificio de la avenida Belgrano comenzaron la semana pasada un proceso de cambio y también se volvió a reintegrar a ocho trabajadores que habían quedado en disponibilidad, luego de la resolución 1240/2025, que afectaba directamente a trabajadores del Instituto. “Es notoria la improvisación, dado que las direcciones sustantivas que fuimos mudadas hace aproximadamente 20 días aún no tenemos habilitados los sistemas informáticos necesarios para trabajar y las empresas están colapsando nuestros mails exigiendo resultados que no podemos darle a raíz de estas decisiones precipitadas, descuidadas y violentas”, afirmó Gómez.
El Inase es el organismo encargado de promover y ejecutar políticas destinadas a garantizar la producción, innovación, protección y comercialización de semillas de alta calidad en la Argentina. Su misión central es fortalecer las cadenas agroproductivas. Además, regula el abastecimiento de semillas y actúa como autoridad de aplicación en lo que respecta a la legislación vigente sobre semillas y creaciones fitogenéticas. Se posiciona como organismo de referencia en el control de calidad e identidad de las semillas, la fiscalización del mercado y la protección de la propiedad intelectual de nuevas variedades.
Fue creado en 1991 mediante el Decreto 2817/91, que lo estableció como órgano de aplicación de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (Ley Nº 20.247, sancionada en 1973). Desde entonces asumió la responsabilidad de regular y supervisar la producción y comercialización de semillas en todo el país.
Desde su creación funcionó como un organismo descentralizado bajo la órbita de la entonces Secretaría de Agricultura. Sin embargo, en 2000, un giro administrativo cambió su rumbo: el decreto Nº 1104 dispuso su disolución como ente autónomo, eliminó su directorio y transfirió sus recursos humanos, materiales y financieros a la Secretaría de Agricultura.
La medida fue parcialmente revertida meses después: en diciembre de ese mismo año, el Decreto Nº 1286 ordenó que el Inase continuara operando de manera transitoria hasta que se definiera su nueva estructura institucional. Esa definición llegó recién en 2004, cuando la Ley Nº 25.845 derogó la disolución previa y restableció oficialmente el funcionamiento del organismo, conforme el Decreto 2817/91. Así, el Inase recuperó su rol en la regulación y fiscalización del mercado de semillas en el país.
El Inase se financia con recursos propios; es considerado superavitario, ya que cobra por los servicios prestados a empresas del sector semillero. Como se conoció en su momento, en 2023 tuvo un presupuesto de aproximadamente 10 millones de dólares, de los cuales el 50% se destinó al pago de haberes. En 2024 ese presupuesto se duplicó a 20 millones de dólares, aunque los haberes representaron apenas el 25% de ese total.
El organismo tiene una altísima dependencia de contratos temporales: el 74% de la planta corresponde a personal contratado, mientras que solo el 19% a permanente.
Por otra parte, Gómez agregó que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) también fue mudado hace un par de meses a la Secretaría de Agricultura y aún sigue sin tener una autoridad nombrada: “Ellos están en una situación peor porque ni siquiera hay un nombre rondando”. Según pudo confirmar LA NACION, Carlos Tizio, continuará en el cargo como lo hacía hasta ahora.
La Nación – Belkis Martínez


