Actualmente, el 75% de las existencias de novillos se encuentra en las provincias “pampeanas”, o sea, en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa. Entre el 2005 y el 2021, el stock de novillos cae 70% en Santa Fe, 74% en Córdoba y 70% en Buenos Aires.
La caída en el número de novillos “en el campo” sería mayor que este cálculo, si se considera que muchos de ellos están actualmente en los feedlots, y en 2005 el número de novillos en los corrales era todavía muy reducido.
En los partidos del oeste de la provincia de Buenos Aires, la caída en el número de novillos en invernada tradicional o pastoril en los últimos 25 años puede estimarse del 80%-85%, si sacamos del cálculo de existencias los novillos actualmente encerrados en feedlots.
En agosto último, el promedio diario de envíos a faena (DTE, Senasa) resultó de 56.300 cabezas, un 2% por encima de igual mes del año pasado.
Mientras tanto, la faena no cede, y todo indica que el año cerraría con una matanza de 13,9 millones de cabezas, un registro igual al del 2024, período en que el stock ganadero cayó en 1,2 millones de animales.
En agosto, el envío diario de vacas a faena (DTE) creció un 4,4% con respecto a agosto del año pasado –nivel preocupante–, mientras que el número de vaquillonas subió un 1,5%.
El número de novillitos subió un 0,6% y la cantidad de novillos enviados a faena subió un 2,5%. La participación de las hembras en la faena de agosto último resultó del 47,7%, apenas por encima de agosto del 2024, cuando fue del 47,5%.
Este índice sigue muy elevado y revela claramente que el proceso de recomposición del rodeo de cría –pasados los efectos de la seca– aún no aparece.
Una faena alta –por encima de la tasa de extracción de equilibrio– y nacimientos que en el 2025 se recuperarían solo marginalmente determinarían que la producción de carne de equilibrio de la ganadería argentina en los próximos dos años (2026-2027) se ubique en el orden de los 3,2 millones de toneladas anuales.
Clarín


