Jueves, 11 Septiembre 2025 04:00

Campaña 2025/2026: el maíz va por los 61 millones de toneladas

Unos arriba, otros abajo. Para la nueva campaña de granos gruesos la intención de siembra de maíz aumentaría el área un 16,8%, con un área estimada de 9,5 millones de hectáreas. La soja, por el contrario, retrocede y la intención apunta cae 1,35 millones de hectáreas frente a 2024.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) resaltó que la implantación de la gruesa 2025/2026 arranca con agua en el oeste del país, perfiles recargados y severo riesgo hídrico en Buenos Aires.

En rigor, Cristián Russo, jefe del GEA, señaló que “el maíz 2025/2026 va por la revancha y tiene grandes chances de dejar una cosecha récord”. En detalle puntualizó que la intención de siembra apunta a un área maicera de 9,5 millones de hectáreas. Respecto al ciclo pasado (8,3 millones de hectáreas) el crecimiento que se espera es notable, de casi un 17%. El maíz va por su segunda mayor siembra detrás del récord del 2023/2024, la campaña en la que se superó la barrera de 10 millones de hectáreas (10,3).

“Vuelve el rebote del cultivo tras la caída del año pasado por la falta de agua y sobre todo por el factor chicharrita. La campaña con siembra récord de 2023/2024 terminó sufriendo un recorte del 18% de su producción por el inédito ataque del virus del spiroplasma en el centro y norte del país. La siembra que arranca tiene grandes chances de dejar una cosecha récord. La producción proyectada con un escenario de lluvias normales es de 61 millones de toneladas, superando por 8,5 millones a su mejor marca. Este guarismo sale de tener en cuenta un área de cosecha para grano de 8 millones de hectáreas y un rinde promedio de 76,2 quintales por hectárea”, resaltó.

Tras cinco años de primaveras frías y secas, con cuatro "Niñas" en el medio, hay agua en los perfiles, incluso en el oeste del país, como señala la imagen de anomalía de las reservas hídricas actualizada a esta altura del año y para cada uno de los años 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025.

Desde GEA indicaron que es mucha agua, sobre todo en el este y más todavía en Buenos Aires, tanta agua que hay temor a no lograr cumplir con la fuerte intención de siembra en forma temprana (en septiembre y octubre) que hay en este año. Todo dependerá de cómo se comporten las lluvias de primavera. Para la primera quincena no hay pronósticos de lluvias significativas, pero lo que suceda después genera incertidumbre. Si las lluvias vuelven a hacer excesivas, pueden resultar en un cambio obligado hacia la soja, por lo que existe la probabilidad de próximos ajustes a esta primera estimación de área maicera. Las áreas del centro y centro - norte de Buenos Aires pasan por una situación comprometida por los excesos. Muchos técnicos del área temen que el agua no permita sembrar este año, lo cual puede ser un factor de recorte de área tanto para soja como para maíz.

Por lo pronto sigue vigente un escenario de lluvias normales para la gruesa con una "Neutralidad fría" en el Pacífico, y un Atlántico caliente, al menos hasta fin de año, en las costas del sur de Brasil y de Argentina.

Desde la Bolsa rosarina se realizaron ajustes en la estimación del rinde con datos finales de la cosecha de los maíces tardíos, por lo que se llevó la producción de 48,5 a 50 millones de toneladas, partiendo de un área de cosecha para grano de 7 millones de hectáreas. El rinde promedio nacional se ajustó de 69,2 a 71,3 quintales por hectárea.

Reajustes la soja

En tanto, con un pronunciado recorte de 1,35 millones de hectáreas, se estima la intención de siembra de soja 2025/2026 en 16,4 millones de hectáreas. Luego del tema chicharrita y su influencia sobre la producción de maíz del año pasado, la soja vuelve a exhibir la tendencia que venía manifestando, la de un área de siembra en retroceso. Hace 11 y 12 años, la soja tocaba los techos, superando los 20 millones de hectáreas implantadas.

Para este próximo 2025/2026, de concretarse la proyección de siembra de 16,4 millones de hectáreas y sobre la base de un área no cosechable promedio y un rendimiento también promedio de 29,1 quintales por hectárea, la producción podría dejar 47 millones de toneladas.

Áreas vulnerables para el trigo

El escenario triguero salta de lo normal para este mes de setiembre. Julio dejó lluvias récord, pero las lluvias de agosto fueron aún mucho más importantes por montos y cobertura, dado que tuvieron una gran importancia en sectores del oeste. En la imagen de lluvias desde principios de enero al 10 de setiembre, se observa que gran parte del oeste de la región pampeana recibió lluvias de 400 a 600 mm que generan condiciones óptimas de crecimiento para el trigo que empieza condiciones más exigentes, la fase de encañazón. Por otro lado, entre las zonas que ya llevan de 800 a 900 mm y 1.100 y hasta más de 1.200 mm, hay un gran riesgo por los excesos.

Esa zona que comprende el sur de Santa Fe, centro oeste de Buenos Aires y el sur de Entre Ríos es el área más afectada y dónde se concentran 350.000 ha con condiciones entre regular y mala. Se trata de hectáreas que se han perdido o pueden perderse en función de cómo sigan las lluvias. De todas maneras, en el resto del área sembrada con trigo, en el 95% de los 6,9 millones de hectáreas estimadas, los lotes exhiben condiciones buenas a excelentes, predominando la calificación muy buena. El potencial de rindes que hay en Argentina en este inicio de setiembre es inédito. El problema de enfermedades ya está generando aplicaciones sobre todo por mancha amarilla. Por ahora se sigue sosteniendo un horizonte productivo que puede superar los 20 millones de toneladas, por lo que hay una gran oportunidad para el cultivo. En función de cómo sigan las lluvias, hay una cierta amenaza principalmente para Buenos Aires, que es la principal provincia productora del cereal.

La Capital