A la asfixia productiva se le suma el contexto económico: bajos precios internacionales de los granos y altos costos de estructura que dejan a los productores en la cuerda floja. “Va a ser una campaña muy difícil. Venimos de dos años de sequía y ahora esto. Además, hay bronca porque no se hicieron los trabajos cuando correspondía: limpieza de canales, reconstrucción y mantenimiento de caminos. Durante la sequía no se hizo nada, y hoy, en plena inundación, tenemos que salir a pedir ayuda a provincia y Nación para que el agua corra y podamos trabajar”, dispara Gisela.
El reclamo de Gisela no es nuevo: “Estamos acostumbrados a reclamarle a un Estado que debería haber cumplido con sus responsabilidades, en lugar de seguir haciendo política berreta mientras el productor y la comunidad rural cargamos con las consecuencias”.
La política en el territorio
En este marco, la Sociedad Rural Argentina (SRA) realizó el martes 9 de septiembre una reunión de Comisión Directiva Ampliada en la Cámara de Comercio e Industria de 9 de Julio, uno de los distritos más castigados por las inundaciones bonaerenses.
El encuentro contó con la presencia del secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, quien subrayó la importancia de “estar en el territorio y escuchar a los productores”.
“Sabemos que esta zona está atravesando un momento complejo respecto de las lluvias. Venimos a escuchar, ver en qué situación está el partido y la región, y entender de primera mano lo que está pasando”, declaró Iraeta, que incluso remarcó su vínculo personal con la problemática: “Tengo muchos parientes y amigos que están afectados por todo esto, así que estoy perfectamente informado. Pero también quería venir acá para ver in situ la situación”.
Respecto de las obras de canalización y dragado del Río Salado, el funcionario aseguró que se trata de “un tema de fondo” que está en la agenda del Gobierno nacional y que se trabaja junto con el área de Infraestructura.
Clarín – Esteban Fuentes


