En febrero, Bioceres ya había dado un primer paso en esa dirección al anunciar su salida del negocio de producción y venta de semillas, con el objetivo de concentrarse en investigación y desarrollo y apoyarse en alianzas estratégicas con jugadores globales. A través de acuerdos con GDM (Don Mario) para soja y Florimond Desprez para trigo, la compañía buscó capitalizar su plataforma HB4 sin asumir los costos industriales de producción. Esa decisión, que marcó un cambio de modelo, hoy se refleja en la caída de ingresos del segmento de Semillas e Integrados.
A su vez, en el cuarto trimestre, las ventas fueron de u$s74,7 millones, un 40% menos interanual. El margen bruto anual se sostuvo en 39%, gracias a productos de mayor valor agregado, pero el beneficio bruto cayó 29% a u$s132 millones.
Pérdidas, deuda y recortes de inversión
El balance arrojó un rojo neto de u$s55 millones, frente a una ganancia de u$s7 millones en 2024. El EBITDA ajustado se hundió 65%, hasta u$s28 millones.
La presión también vino por el lado financiero: los gastos por intereses crecieron 54% a u$s22 millones y las pérdidas financieras totales sumaron u$s50 millones. La deuda consolidada cerró en u$s255 millones, con una deuda neta de u$s221 millones.
En este marco, el CEO Federico Trucco reconoció que 2025 fue “un año extremadamente desafiante” y anunció un recorte de 10 a 12% en gastos operativos, además de una reducción del 50% en la tasa de nuevas inversiones en capital y en I+D, que pasarán de representar 6% de las ventas a entre 2,5% y 3% en 2026 y 2027.
La prioridad, explicó, es cuidar la caja y estabilizar el apalancamiento, sin comprometer el plan de negocios a tres años, ya que “las capacidades de producción y aprobaciones regulatorias están aseguradas”.
Un entramado corporativo bajo presión
El delicado panorama financiero de Bioceres Crop Solutions se da en paralelo al default de Bioceres SA, la firma madre que surgió en 2001 en Rosario y que en julio dejó impago un vencimiento de pagarés bursátiles por u$s5,3 millones. Si bien son estructuras hoy separadas, el episodio alimentó dudas entre inversores y acreedores sobre la solidez del ecosistema Bioceres.
A eso se sumaron las rebajas de FIX a Rizobacter y Agrality. En el caso de Rizobacter, la calificadora resaltó un margen EBITDA ajustado de apenas 10,6%, una deuda de u$s181 millones y un apalancamiento neto de 7,5x, que obligaron a la controlante a gestionar un waiver para no incumplir covenants. En Agrality, pese a márgenes estables, el fuerte vínculo con Bioceres recortó su nota.
En este marco, la acción de Bioceres Crop Solutions (BIOX) reaccionó con un derrumbe de alrededor del 14% en Wall Street tras la publicación de los resultados, reflejando la desconfianza de los inversores y la creciente fragilidad del grupo.
Caja positiva y búsqueda de oxígeno
No todo fue negativo. La compañía logró generar u$s53 millones de flujo de caja operativo en el año, un 27% más que en 2024, gracias a una gestión más eficiente del capital de trabajo. También avanzó en renegociaciones de deuda: extendió vencimientos de notas convertibles y modificó su directorio, con la salida del CFO Enrique López Lecube, en busca de un esquema más alineado con sus prioridades financieras y comerciales.
El futuro inmediato dependerá de la recuperación del agro argentino y de la capacidad del grupo para monetizar sus tecnologías HB4 en mercados como Brasil y Estados Unidos. De ese desempeño dependerá si Bioceres logra recomponer su credibilidad ante acreedores e inversores, o si los ajustes serán insuficientes para contener la crisis.
Ámbito Financiero – Yanina Otero


