Según mencionaron, estas medidas continuaron con “una reforma y reestructuración del organismo destruyendo la gobernanza del INTA”, las misiones y las funciones de la Dirección Nacional y la búsqueda de un “organismo desconcentrado”, sin autarquía.
El Consejo Directivo, a quien está dirigida la carta, estaba integrado por un representante de las entidades ruralistas mencionadas, otro de CREA, uno de las facultades de Agronomía y Veterinaria, y tres representantes del Poder Ejecutivo, entre ellos un representante de la Secretaría de Agricultura, el presidente y un vicepresidente. Sin embargo, tras el intento de avance del Gobierno, el Consejo Directivo se disolvió y hasta el momento “no está constituido”, según aclaró una fuente.
“Exigimos recuperar y restablecer la institucionalidad. La parálisis autoinducida que enfrenta la institución fue provocada por el vaciamiento planificado, el abandono y la ineficiencia de las autoridades. Estas acciones llegaron a un punto tal que dejó sin firmas autorizadas al organismo, impidiendo el normal circuito de los trámites y procedimientos internos. Resulta indispensable restablecer su funcionamiento para el correcto desarrollo de nuestras tareas. En este sentido, demandamos al Consejo Directivo Nacional considerar esta crisis coyuntural en las Evaluaciones de Desempeño para el período 2024-2025″, puntualizaron.
Pidieron “restablecer el pleno funcionamiento de todas las unidades afectadas por los decretos derogados 642, 571, 585″. Agregaron: “En particular, consideramos la necesidad de una pronta recomposición de la EEA AMBA (junto con sus agencias de extensión) y el centro de investigación y desarrollo tecnológico para la agricultura familiar”. Vale recordar que en julio pasado había comenzado el cierre de INTA AMBA. Tenía una fuerte vinculación con la agricultura familiar y pequeños productores.
“Exigimos el restablecimiento inmediato de los fondos necesarios para un adecuado funcionamiento institucional. Contamos con recursos destinados a actividades comprometidas con actoras y actores de cada territorio dentro de los proyectos de la cartera INTA. Pero estos recursos no han sido asignados ni ejecutados de manera correcta, debido a la ausencia de autoridades competentes", indicaron.
Reclamaron garantizar la continuidad de los trabajadores del INTA, sin importar su condición. Sumaron también el pedido de recomposición salarial, que dijeron, tuvo una pérdida de un 45% del poder adquisitivo.
Exigieron la reapertura del Programa ProHuerta y la recuperación de Cambio Rural para la consolidación de las Redes de Innovación Tecnológica. “Celebramos la recuperación de la institucionalidad y la autarquía de nuestro organismo como producto de la unidad sindical y la lucha de las trabajadoras y trabajadores del INTA”, dijeron.
“No concebimos un INTA de cara al futuro sin cada una y cada uno de nosotros en sus puestos de trabajo. En cada persona que trabaja en el INTA hay una tarea que se realiza a conciencia y con el compromiso de garantizar la asistencia técnica y el desarrollo científico tecnológico que se espera de un Instituto como el nuestro. Sin su gente no hay INTA posible", sintetizaron.
LA NACION consultó en el INTA sobre la carta de ATE, pero declinaron hacer comentarios.
La Nación – Belkis Martínez


