
El mal desempeño obtenido en la Argentina fue en parte “compensado por resultados positivos en Brasil, donde la producción de soja mostró aumentos de volumen y precio, mientras que en maíz el fuerte incremento de precios compensó la menor producción, con un efecto adicional favorable de resultados por derivados de commodities”.
Sin embargo, el buen desempeño de la agricultura en Brasil –que se fundamenta en parte en la política de promoción de biocombustibles– no logró revertir las pérdidas del segmento por la situación presente en la Argentina.
En lo que respecta al negocio ganadero, la situación es inversa: en el ejercicio 2024/25 Cresud logró una utilidad de 8545 millones de pesos versus una pérdida en el ciclo anterior –medida en moneda constante– de 7177 millones de pesos, lo que se explica “por el incremento en la producción de carne, producto del engorde, junto con la suba de los precios de mercado por encima de la inflación, tanto en Argentina como Brasil”.
El documento muestra claramente que la empresa realizó una relocación de activos al desprenderse vacas de cría para posicionarse en hacienda con destino a invernada, lo que muy probablemente se hizo para aprovechar la sustancial revaluación en dólares que experimentó la hacienda en la Argentina con el cambio de régimen económico.

El balance de Cresud, de alguna manera, es una lección de la importancia de contar con empresas diversificadas para poder soportar con mayor holgura los embates de los cambios bruscos de escenario.
Por otra parte, en el último ejercicio Cresud vendió una fracción de 3630 hectáreas del establecimiento Los Pozos (Salta, Argentina) por el que obtuvo en septiembre del año pasado 2,23 millones de dólares (a razón de 614 u$s/ha).
Para la nueva campaña 2025/26 la empresa indicó que “apuntamos a crecer en superficie sembrada tanto en campos propios como en alquilados y también a intensificar nuestro negocio ganadero, principalmente en feedlots, aprovechando la favorable relación insumo-producto”.
Bichos de Campo


