Viernes, 05 Septiembre 2025 02:25

Siembra directa y secuestro de carbono: el rol de la mecanización a partir de la experiencia en Brasil y Argentina

Se vivió un suceso sin precedentes en Buenos Aires, ya que luego de las cumbres realizadas en Madrid, Wu Han, Estambul, Nueva Delhi, París, Orlando y Roma, por primera vez, un país de Latinoamérica fue sede del Agrievolution Summit, el encuentro cumbre a nivel global para los fabricantes de maquinaria agrícola, quienes con los productores forman una sociedad de hecho con compromiso indisoluble.

Todo ocurrió entre el 1 y 3 septiembre, los dos primeros días con reuniones en un hotel de Capital Federal y una jornada de campo con la presentación sobre el manejo de cultivos en siembra directa y las mejoras logradas por una de las agriculturas más modernas, por su eficiencia ambiental y económica, trabajando en sociedad con máquinas consideradas de las más precisas e inteligentes del mundo. La organización estuvo a cargo de CAFMA (Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola) y contó con el apoyo y logística de Expoagro.

Uno de los paneles desarrollados en la oportunidad llevó el nombre de “Agricultura de conservación (Siembra directa) y secuestro de carbono. Rol de la mecanización”.

Su moderadora fue Ruth Bailey, Integrante de directorio de Agrievolution y Secretaria General de Agricultural Engineers Asociation de UK, y uno de los oradores fue Joao Moraes Sa de Brasil, quien trazó en un pantallazo como fue la evolución de la siembra directa y el secuestro de carbono en su país.

Comenzó señalando que, en total, el gigante del cono Sur cuenta con 8,510 millones de km, 212.938 millones de habitantes, y que 2.174 trillones de dólares es el PBI. Asimismo, la producción de granos es 345,2 millones de tn, que se distribuye entre los cultivos principales son soja, maíz, trigo, algodón, frijoles y arroz. La producción de soja es 169,7 millones de tn en 2025 y el porcentaje del PBI que procede de los agronegocios fue del 23, 2% para el 2024.

A manera de comparación con el mundo, afirmó que en él son 1,79 billones de hectáreas bajo cultivos anuales, de los cuales en la campaña 2021- 2022 se cultivaban en SD 215,4 millones de ha, o sea el 12% de la tierra cultivada. De ello, Brasil tenía el 20,9% que son 43 millones de ha, de las cuales 36 millones están con cultivos anuales y 7 millones con sistemas integrados con caña de azúcar.

“Empezamos a hacer siembra directa en el 1972 hace 53 años con 200 ha y ahora son 10 a 15 % bajo el sistema de siembra directa con cobertura permanente, el cual involucra la ausencia de labranzas, y la diversificación de cultivo con un mínimo de tres cultivos en la rotación”.

Impacto en Brasil luego de 53 años

Para explicar el impacto de este sistema en los últimos 50 años señaló “La producción de granos desde el 1976 al 2022 pasó de 46.9 millones de tn a 322 millones de tn en el 2022. Es decir que se incrementó unas 6 veces, en tanto que la superficie se incrementó menos de 1,5 veces. La siembra directa permitió reducir la incorporación de tierras forestales para la producción de cultivos anuales”. Es impactante es la siembra directa que hoy permite rindes promedios en soja es de casi 4,1 tn/ha”.

Otro orador fue Pedro Vigneau Vocal de Maizar y productor argentino, quien recordó que, siendo presidente de Maizar, año 2021, se plateó a necesidad de medir qué estaba pasando con el cultivo de maíz, respecto del secuestro de carbono.

Para ello le encomendaron la tarea al Ing Agr. Rodolfo Bongiovanni de INTA, uno de los siguientes oradores en el mismo panel. "En aquel momento, le pedimos a Rodolfo que el trabajo fuera de utilidad para quien tuviera que hacer proyectos con el maíz en Argentina, y también escribiera un paper para que quedara en definitiva una evidencia científica del trabajo realizado”.

Para graficar la importancia del tema, afirmó Vigneau “Cuando arranqué el congreso de Maizar siendo presidente (2021), me presenté con un traje confecionado con maíz y zapatillas con las suelas de biopolímeros de maíz, y dije que la tela era de EEUU y las zapatillas de China. Y si, quienes industrializaron el maíz para esas manufacturas, hubieran comparado el cultivo de esos dos países con el argentino y sus respectivas huellas de carbono, seguramente habrían elegido nuestro maíz por su menor huella”.

Luego tomó la palabra Martín Biscaisaque, presidente de Argentrigo, institución que comprende la I + D del cultivo hasta la industria de los fideos, “en la misma época que cuenta Pedro, nosotros estábamos en la misma disyuntiva, en la que se nos pedía mayor producción, pero con menor impacto ambiental, tenía que ser el eje de la innovación. Entonces también nosotros le pedimos a Rodolfo que hiciera el trabajo, al que se refirió Pedro en líneas generales”.

Cuando aparecieron los números vieron que la producción del trigo tenía una huella ambiental mucho más baja que la media, “Así desde la cadena del trigo sentimos la necesidad de contar como fue que pasamos de un grupo de entusiastas al 90% implementado el sistema de siembra directa. Y en ese punto aparece nuestro aliado estratégico que son los fabricantes de maquinaria agrícola”

Siguiendo la huella

En el estudio elaborado por Rodolfo Bongiovanni y otros, se aplicó la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ISO 14067) considerando todas las etapas: elaboración de insumos, cultivo, cosecha, transporte, secuestro de carbono, entre otras.

En comparación con otros el maíz argentino, mencionó Bongiovanni, tiene un 61 % menos que el promedio mundial (~0,451 kg CO2 equivalente por kg) e Inferior en un 66 % respecto de España, un 52 % a China, Brasil y Tailandia, y un 27 % a Canadá y EE.UU. En Argentina son 178 kg de CO2 equivalente por tn, uno de los más bajos del mundo porque el uso de fertilizantes es bajo en Argentina, y la eficiencia productiva de nuestros suelos es alta con baja carga de insumos.

Por otro lado, por ejemplo, el bioetanol derivado de ese maíz, (un corte de la nafta entre el 12 y 15% en Argentina) con una reducción de la huella respecto al combustible fósil el cual se considera con una huella del 100%, del 88%).

Entre las prácticas que mejoran los resultados, es decir mejoran el balance ambiental, el informe de Bongiovanni, señala que la siembra directa fue empleada en el 90 % de los casos del estudio y cuando esta se utilizó junto con cultivos de cobertura, la reducción de la huella ambiental fue mayor.

El informe demuestra que el maíz argentino es uno de los más eficientes del mundo hablando desde el punto de vista climático. Ello redunda en ventajas comerciales y acceso a mercados que valoran bajo impacto ambiental.

Como conclusiones el Ing. Bongivanni señaló que “la huella de carbono potencia las prácticas sostenibles. Argentina en trigo muestra una huella de carbono 33% menor y maíz un 66% menor con otros países productores. La evaluación comparativa científica y la transparencia son claves. Abundan las oportunidades: créditos de carbono, financiamiento verde y valor agregado. En todo esto la colaboración es esencial”.

Clarín – Juan B. Raggio