En el sector circulan versiones encontradas: algunos sostienen que el organismo, que había pasado de ser “autárquico” a “desconcentrado”, podría retroceder a “foja cero” en cuanto a su condición institucional. Mientras tanto persisten dudas sobre la continuidad de cargos y funciones dentro del instituto.
Por ejemplo, al volver atrás la decisión, el Consejo Directivo que integran, más allá del sector público, entidades del sector agropecuario como CREA, Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro, volvería a tener autonomía y potestad sobre las decisiones administrativas y técnicas. Vale aclarar que, al ser un órgano colegiado, también está conformado por un representante de las facultades de Agronomía y uno de Ciencias Veterinarias; así como tres del Poder Ejecutivo: uno de la Secretaría de Agricultura, el presidente del INTA y el vicepresidente.
En medio de los cambios que había comenzado a ejecutar el Gobierno, el presidente [Bronzovich] pasaba a ser la máxima autoridad con rango de Secretario, mientras que su vicepresidenta, María Beatriz Pilu Giraudo, dejó el cargo y se convirtió en la presidenta del Senasa, tras la renuncia de Pablo Cortese. Ahora, el Gobierno tendría que definir su reemplazante.
En ese contexto, los ruralistas Nicolás Pino (SRA), Carlos Castagnani (CRA), Lucas Magnano (Coninagro) y Andrea Sarnari (FAA) plantearon en la reunión, según contó la fuente, que la intención de las entidades es “colaborar con lo que se proponga”, pero antes consideran imprescindible abrir un canal formal de diálogo con el Gobierno. “Es como largar la carrera y empezar a correr: necesitamos tener esa conversación para saber cómo queda el INTA desde lo jurídico”, resumieron.
La decisión de iniciar este camino de consultas fue definida en la reunión de la Mesa de Enlace. En tanto, hasta ahora, el oficialismo no convocó a las entidades para tratar el tema, aunque comenzaron a retrotraer decisiones.
Tras una consulta de LA NACION, en el INTA aclararon que se están realizando reuniones para retomar el trabajo en conjunto. Señalaron que todo indicaría que se elegirá a su vicepresidente, tras la salida de Giraudo. Por otra parte, mencionaron que la reorganización del INTA continuará su marcha como organismo tecnológico de innovación en el agro que quiere responder a las demandas reales del sector.
De acuerdo con los letrados detrás del caso, hoy el INTA tiene su estructura jurídica original, la vigente antes del 8 de julio pasado, que fue cuando se desreguló: es un ente autárquico del Estado Nacional, creado por Ley N° 21.680, con personería jurídica propia, patrimonio propio y autonomía funcional.
La Nación – Belkis Martínez


