Como el intento de incorporar esa hormona es siempre el mismo, los argumentos en contra también se repiten:
- El Codex Alimentarius, que es el código internacional y sirve de base para resolver los conflictos en la OMC no ha cambiado su estatus respecto de este medicamento, y aún se debaten allí los límites máximos de residuos (LMR) autorizados de esa sustancia.
- La habilitación de la sustancia tendría “un impacto altamente negativo” sobre las exportaciones de productos lácteos desde la Argentina. Según el CIL “actualmente países tales como China, Rusia, Nueva Zelanda, Argelia, otros países de Asia y África y Cuba entre muchos otros, han acordado con el SENASA los respectivos certificados de exportación de productos lácteos en los que se debe declarar que los mismos provienen de animales que no han sido objeto de tratamientos con promotores de crecimiento naturales o sintéticos”.
- Entonces, si el producto fuera aprobado en nuestro país, Argentina debería “poder garantizar la trazabilidad de los productos para garantizar que cumplen ese requisito”, lo que a juicio de los industriales “sería una situación muy costosa y difícil de implementar, sumado a que no existe metodología analítica que permita detectarla”.
- “Aún en el caso de que las exportaciones no tuvieran trabas del tipo sanitario, claramente el país perdería el status de una lechería natural (concepto esgrimido por la mayoría de nuestros competidores), con la consiguiente pérdida del valor de producto premium buscado por los consumidores a nivel mundial”, se completó.
Los miembros del CIl argumentaron que tanto Uruguay, como Australia y Nueva Zelanda, principales competidores de la Argentina en el comercio internacional de leche, no tienen aprobada esta hormona. Tampoco se permite su uso en la Unión Europea y Canadá. En Estados Unidos, su principal promotor, su uso es cada vez menor.
“Nuestro sector es un importante exportador y la Argentina está en búsqueda de la apertura de nuevos mercados, acción que se vería afectada ante la duda del posible uso de esta hormona en nuestro país”, insistieron los industriales lácteos, quienes reclamaron a Caputo que rechace -una vez más- esa posibilidad.
Bichos de Campo


