Por el tamaño de su producción agropecuaria, la Argentina es el sexto productor mundial y el segundo exportador de biocombustible del mundo, detrás de Indonesia. En el país, la nafta se corta al 12%. Esa materia prima proviene, en un 6%, de las productoras de maíz y la otra mitad, de las productoras de caña de azúcar.
La principal queja de la industria en general, y de AFA en particular, es la regulación actual, algo de lo que ya el Gobierno está en autos. El modelo actual, administrado por el Estado desde que entró en vigor en 2010, se basa en la asignación de cupos de venta y la fijación de precios. Este esquema hoy está en crisis porque se mantuvieron -por 14 meses- los precios por debajo de los costos de producción durante más de un año, lo que terminó generando pérdidas para los productores. Las cámaras del sector, como Casfer, Cepreb y Capba, aseguraron que necesitarían un aumento de, al menos, $ 12 por litro para poder operar sin pérdidas.
Se suma, además, que la asignación de cupos de ventas a las petroleras hace que el actual sistema no sea rentable para nuevos actores. Esta última es la principal demanda de AFA.
Agricultores Federados Argentinos es la principal cooperativa agropecuaria de primer grado en la Argentina y una de las más grandes de la región. Cuenta con 36.000 productores asociados, 1600 empleados, 26 centros cooperativos primarios y presencia en 130 localidades de nueve provincias argentinas. Tiene, a su vez, una capacidad de acopio del orden de los 5 millones de toneladas anuales y un parque logístico compuesto por más de 220 camiones propios.
El plan de los productores para producir más biocombustible
La propuesta del sector radica en eliminar la intervención estatal en la asignación de cupos y en la fijación de precios. La idea es que los productores y las petroleras puedan negociar directamente los precios de mercado, lo que daría transparencia y previsibilidad a la industria.
El plan que los productores presentaron al Gobierno también incluye aumentar el porcentaje de corte obligatorio en las naftas y el gasoil, lo que impulsaría aún más la producción y las inversiones. Un ejemplo claro es Brasil, donde la industria está mucho más avanzada y el corte ronda entre el 25 y el 45 por ciento.
El Cronista – Lola Loustalot


