La respuesta redactada por la Jefatura de Gabinete resulta insólita, porque señala que “los clientes con actividad agrícola inscriptos en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) en carácter de ‘productor’ con acopio de su producción de soja, poseen una capacidad de autofinanciamiento que se expresa en el acopio de su producción (sic) y que esta capacidad de acopio y coincidente aptitud de repago incide, a su vez, en la aplicación de tasas relativamente bajas e incluso negativas en términos reales por parte del sistema financiero que, contrariando las necesidades actuales de la economía nacional y las políticas implementadas para atenderlas, incentivan la toma de crédito por parte de estos agentes económicos por encima de sus necesidades reales, desincentivan la normal negociación de su producción, y restan capacidad prestable a otros sectores necesitados de crédito”.
Es evidente que el que redactó la respuesta no está al tanto de la coyuntura presente en el sector agrícola argentino, el cual está sujeto a tasas de interés reales positivas tan elevadas en pesos que deben recurrir mayormente a créditos en dólares para poder financiarse.
Esa respuesta, en realidad atrasa dos años, cuando era factible tomar créditos en pesos a tasas reales negativas para financiar las tenencias de existencias de granos a la espera de un reacomodamiento cambiario. El actual contexto, en cambio, es completamente diferente.
Valor Soja


