“Si hay garantías de aumento de rendimiento e incremento en las eficiencias, son las dos grandes preguntas que estamos tratando de responder en estos momentos”, sostuvo Vyn, que de todos modos apostó que “una primera ventaja es la capacidad de poner nitrógeno y fungicidas con equipos terrestres”.
Lucas Borrás, investigador argentino que trabaja en Corteva AgroSciences en Iowa, hizo las veces de traductor de su par norteamericano, que se confesó dueño de un muy pobre “spanish”.
“Hay una realidad, el maíz enano tiene menos vuelco en estado vegetativo, esto lo podemos ver en Indiana. La frecuencia de eventos con vientos fuertes, los productores americanos lo tienen muy presente. Luego, la capacidad de meternos en el cultivo y aplicar fungicidas en etapas reproductivas, lo que hoy en Iowa sucede en el 85% de los lotes”, anotó el experto.
El referente de le Purdue University comentó que existen distintas maneras y tecnologías de generar maíces “shorts”, que ahora se logran tocando un gen nativo y a futuro se podrían superar por edición génica o directamente con una transgénesis. Vyn fue profesor del departamento de ciencias de cultivos durante 25 años en esa casa de estudios, que es una referencia internacional en materia agrícola.
Durante su presentación, mostró distintas evaluaciones de Corteva y de Bayer, en las que se compararon los comportamientos de maíces altos y enanos según diferentes densidades de siembra y aplicaciones de nitrógeno. “La densidad óptima cambia de acuerdo al ambiente y al genotipo. Y esto con el maíz enano es básicamente lo mismo. No siempre el maíz enano va a rendir más a altas densidades”, observó.
Una conclusión fue que de cuatro sitios que testearon, en tres sitios aumentó el rendimiento cuando se fueron a un espaciamiento más corto (en Estados Unidos predomina la siembra a 76 centímetros entre líneas).
Uno de los problemas que se observaron con el maíz enano es la inserción de la espiga, sobre todo en ambientes que tienen estrés en período vegetativo; las plantas quedan muy cortas y hay un caso en el cual tiene la inserción de la espiga a menos de 50 centímetros.
“Donde vemos diferencias es que el maíz enano tiene mayor captura de nitrógeno en floración y en R6 y lo vemos en la espiga y en el tallo. Los resultados arrojan que el maíz enano muestra más eficiencia en la captura de nitrógeno del suelo, el nitrógeno disponible”, acotó el investigador.
“Lo otro que vemos, aparte de la mayor eficiencia de captura de nitrógeno, es mayor biomasa a pesar de tener una altura menor”, mencionó el experto.
En relación con las perspectivas de ese tipo de variedades en la Argentina, Vyn opinó: “Lo que veo es un potencial de uso de esta tecnología en la Argentina porque ustedes están produciendo directamente a 52 centímetros, que es donde vemos un beneficio real. Estados Unidos tendría que estar cambiando de 76 a 52 centímetros, con lo cual realmente tiene que haber un beneficio”.
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