De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los registros más destacados fueron: Chovet, 70 mm; Bigand, 50 mm; Chacabuco, 70 mm; Lincoln, 40 mm; Baradero, 80 mm; Zavalla, 50,2 mm; y Rosario, 23,6 mm.
En la misma línea, el climatólogo Germán Heinzenknecht explicó que el frente se desplazará hacia el sur bonaerense y luego al Atlántico, lo que generará “mucho viento del sudoeste y una mejora progresiva”. Advirtió que los acumulados resultan negativos en zonas que no necesitaban agua, como el sur de Santa Fe, el oeste de Entre Ríos y gran parte de Buenos Aires. “Son áreas que en este momento requieren cero lluvias, porque los suelos ya estaban bien cargados”, apuntó. Según indicó se necesitarán al menos diez días secos para recomponer la situación.
De todos modos, Heinzenknecht aclaró que, a mediano plazo, el saldo es positivo porque garantiza humedad para los cultivos de la campaña fina: “Para el trigo, especialmente en la floración, la humedad está prácticamente asegurada”.
También diferenció el impacto regional: mientras Córdoba recibió entre 15 y 20 milímetros, “oro en polvo para agosto”, La Pampa quedó prácticamente afuera y sigue mostrando déficit. Además, anticipó que el viernes entrará un frente frío intenso que podría traer “los últimos fríos del invierno” antes de una primavera con lluvias normales. La semana pasada, la Bolsa rosarina había alertado sobre un "significativo déficit hídrico, incluso sequía", en Santiago del Estero, Córdoba y el NOA.
Florencia Poeta, especialista de la BCR, destacó que “estas lluvias aportan a las recargas de los perfiles de cara a la siembra de granos gruesos [el maíz en primer término, luego la soja] que va a comenzar durante las primeras semanas de septiembre”. También ayudan a mejorar las napas, que ya venían recargándose con las lluvias de la primera parte del año y consolidan un escenario hídrico por encima de la media histórica en gran parte de la región pampeana.
Según Poeta, el 70% de la región pampeana acumuló lluvias por encima de los promedios históricos, y en algunos sectores ya se alcanzaron registros equivalentes a lo que suele llover en todo un año.
En relación a los cultivos de invierno, la especialista destacó que “el 90% de los cuadros de trigo están entre muy buenos y excelentes y no hay problemas de consideración en relación al agua en la región núcleo”.
Según Poeta, el 70% de la región pampeana acumuló lluvias por encima de los promedios históricos, y en algunos sectores ya se alcanzaron registros equivalentes a lo que suele llover en todo un año
Poeta remarcó que este agosto viene con milimetrajes fuera de lo habitual y, aunque el trigo se encuentra en macollaje, una etapa donde no necesita tanta agua, las lluvias son una reserva importante para más adelante. “Permiten sumar milímetros para las etapas posteriores, como encañazón y espigazón, que son momentos donde comienzan a incrementarse los requerimientos. Va a permitir llegar a esas etapas críticas mejor posicionados desde el punto de vista del agua”, dijo.
De cara al maíz el panorama es alentador. A diferencia de campañas anteriores, cuando la falta de agua impedía generalizar la siembra desde septiembre, este año las reservas alcanzan para encararla con mayor tranquilidad. “En términos generales, y en particular en el sudeste cordobés, se llega mejor desde el punto de vista de reservas para encarar las siembras tempranas de maíz”, resaltó Poeta.
Por su parte, Cecilia Conde, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, coincidió en que las precipitaciones consolidan un escenario agrícola favorable en gran parte del país. “Las lluvias llegaron en un momento clave: mientras el girasol continúa con su siembra, el trigo transita etapas de generación de rendimiento. La recarga de humedad le da impulso a ambos cultivos, asegurando mejores perspectivas de desarrollo en la región”, explicó. En el centro del país, añadió, la humedad favorece tanto la siembra temprana de maíz como el ingreso del trigo a la etapa de encañazón.
Alertó sobre la situación que viven las regiones que ya tenían exceso de agua. “La situación es diferente en el centro, norte y oeste de Buenos Aires, donde la concentración de las lluvias ya había generado anegamientos y, con estas precipitaciones concentradas en los sectores más afectados, se agrava un poco el escenario. Esta condición puede complicar las labores de fertilización y alterar los futuros planes de siembra, además de afectar el estado de algunos lotes de trigo ya implantados, dejando un foco de preocupación en toda esta región considerando que los pronósticos siguen alertando nuevos eventos en los próximos días”, señaló.
La Nación – Pilar Vazquez


