Según los datos oficiales, durante julio la faena de vacunos ascendió a 1.244.608 de cabezas, es decir, un 10 % por encima de lo registrado el mes previo, especialmente en las categorías de novillitos y vaquillonas (destinado a consumo interno), donde los incrementos mensuales alcanzaron el 12% y 13%, respectivamente. Y en lo que respecta al acumulado de los primeros siete meses del año, el total faenado se mantuvo prácticamente sin cambios respecto del mismo período de 2024, con 7,8 millones de cabezas.
"Cuando la gente tiene un manguito más, prefiere gastarlo en un asado con amigos", agregó para remarcar la identificación que tiene el argentino con este producto.
El consultor Víctor Tonelli coincidió que "aunque cueste creerlo, hubo recuperación del poder adquisitivo. "Hay un núcleo duro de carnívoros que siguen pagando por la carne", graficó.
Se ha mantenido la inflación si lo mirás anualmente. Es complejo de entender que cuando escucha situación ajustada en el poder adquisitivo, por ahí dejan de consumir otras cosas pero con la carne hay una demanda sostenida.
En tanto, de acuerdo con el relevamiento del IPCVA, en julio los precios de la carne vacuna subieron 1,3% respecto a junio. Entre los cortes con mayores subas en julio se destacan la falda (3,1%), la picada común y la carnaza común (2,9%) y el peceto (2,6%). En cambio, el matambre (1,5%), el asado de tira (0,13%) y el cuadril (0,12%) registraron bajas.
En lo que va del año acumulan un aumento del 31,2% -muy por encima de la inflación general, que según datos del Indec hasta junio, alcanzo el 15%- y en la comparación interanual, un 58,2%. Cabe recordar que en febrero la suba del valor de la carne fue del 10%, en marzo, del 7% y en abril, del 4%, lo que marcó la recuperación del atraso del valor de la carne en el mostrador en los últimos meses.
En el caso de otras proteínas, el pollo fresco aumentó un 4,4% en julio (25% en lo que va de 2025) y el pechito de cerdo retrocedió 0,4% en el mes, con una suba acumulada del 8% en el año, lo que explica el motivo el gran crecimiento de consumo que tuvo esta proteína animal.
El consumo de carne vacuna en Argentina supo ser de 82 kilos por habitante en la década de 1960, pero fue descendiendo en las últimas décadas: 78 kilos en los 80, 70 kilos en los 90 y 57 kilos en 2010. Ya en 2020 (pandemia) se ubicó en 50 kilos y en 2024 cayó a un piso histórico de 42 kilos.
“Superar los 50 kilos de consumo por habitante es para celebrar. El techo de consumo está ahí. Si bajáramos a 45 kilos, que es un 10% menos, seguiríamos siendo líderes mundiales y estaría dentro de un piso saludable para el sector”, comentó Urcía.
En cuanto a la tendencia de precios, el sector prevé estabilidad para agosto, septiembre y octubre, especialmente en las categorías de consumo, aunque el novillo podría registrar movimientos por la demanda de exportación ante la mejora del tipo de cambio y la baja de 1.7 puntos porcentuales a las retenciones anunciadas por el gobierno en el marco de la Rural de Palermo.
Clarín – Esteban Fuentes


