La historia no terminó ahí. Semanas después de vencido el beneficio transitorio, el Gobierno decidió oficializar la baja de retenciones como medida permanente, a través del Decreto 526/2025 publicado en el Boletín Oficial, que fijó alícuotas reducidas de forma indefinida. Para empresas como Molinos Agro, la medida implica previsibilidad fiscal y mayor competitividad frente a otros países productores, aunque la mejora coyuntural del trimestre ya quedó reflejada en volúmenes que difícilmente se repitan con la misma intensidad.
Oleaginosas como motor
El segmento de oleaginosas y sus productos industriales fue el gran protagonista del trimestre: generó $658.240 millones en ingresos y un margen bruto del 8,2%, casi el doble que en igual período de 2024. El negocio de cereales, en tanto, sumó $103.605 millones con un margen de 1,7%.
En términos de volumen físico, la molienda y recepción alcanzó 1,8 millones de toneladas, un 11% más que en el mismo trimestre del año anterior. Las ventas externas treparon 35% interanual hasta 1,48 millones de toneladas, mientras que el mercado interno creció 21% a 183.403 toneladas.
Estructura financiera y costos
Al 30 de junio, Molinos Agro contaba con activos por $1 billones, de los cuales $843.106 millones correspondieron a activos corrientes, principalmente inventarios por $424.549 millones. El patrimonio neto cerró en $138.739 millones, con un nivel de endeudamiento bajo (0,16 veces).
El flujo operativo fue negativo en $264.441 millones, por acumulación de inventarios y mayores créditos fiscales, compensado por ingresos netos de financiamiento por $294.715 millones, principalmente por deuda de corto plazo.
En el frente impositivo, los gravámenes de exportación se redujeron un 40%, de $216.947 millones a $130.575 millones, en línea con el beneficio arancelario. Los gastos de producción sumaron $43.254 millones, mientras que comercialización y administración totalizaron $7.875 millones y $8.744 millones, respectivamente.
Ámbito Financiero – Yanina Otero


