Desde Adcap Grupo Financiero coincidieron en que los “agro-dólares” vuelven lentamente al mercado, lo que interpretaron como una “ayuda” para calmar la presión cambiaria, pero que también convive con otro fenómeno que podría haberse retomado como es el carry trade en pesos. No obstante, advirtieron que la atención del mercado sigue centrada en la capacidad del Gobierno para defender el límite superior de la banda cambiaria.
El dólar más alto, además, hizo que mejore la ecuación financiera para los productores, por lo que no solo el impacto del recorte de alícuotas de derechos de exportación estaría empujando a la liquidación. “El agro no solo recibe un mejor tipo de cambio, sino que además se beneficia de una baja permanente en las retenciones. Así, en apenas un mes, el sector sojero mejoró el precio percibido por tonelada en un 19,2%, incluso a pesar de la merma en el precio internacional de la oleaginosa”, planteó GMA Capital.
En este escenario, desde Adcap que “el desempeño relativo del último mes generó un punto de entrada atractivo para bonos en pesos”, dado que “el tipo de cambio real y las tasas reales subieron con fuerza”. PPI también coincidió en que la suba el interés explica “un contexto de relación dólar-tasa más atractivo para hacer carry”, es decir posicionarse en títulos en pesos para aprovechar un ciclo de dólar estable o a la baja.
“Siguen aflojando el dólar, a nivel mayorista ya por testeando los $1.330, de la mano de crecientes apuestas hacia el carry, las cuales se empezaron armar con mayor decisión en las últimas ruedas a partir de la mayor calma de las tasas en pesos”, mencionó Gustavo Ber. “Ello se debe a que más allá del descenso en los rendimientos de las Lecaps aún se presentarían elevados en términos reales, y eso se combina con la expectativa de que dichos flujos financieros tácticos podrían retroalimentar una divisa más tranquila a corto plazo”, concluyó.
En paralelo, también se registraron movimientos en el mercado de futuros que también podrían haber colaborado para un clima cambiario descomprimido esta semana. PPI informó que los contratos cerraron con bajas de entre “0,9% y 1,2%”, y no descartó intervenciones oficiales: “A juzgar por la suba atípica del interés abierto (IA) en ciertas posiciones largas, no descartamos que el BCRA haya intervenido en la curva de futuros nuevamente”.
Retenciones más bajas: el impacto que espera el agro
La mejora en los incentivos para exportar ya comenzó a reflejarse en el mercado de granos. La Bolsa de Comercio de Rosario informó que “las perspectivas eran positivas para la capacidad de pago de la industria y la exportación”, particularmente en el caso de la soja, que mostró una rápida mejora en su cotización.
“Desde los $345.000 por tonelada que se negociaban el viernes antes del anuncio, a ajustar la pizarra en $385.000 por tonelada, la oleaginosa subió un 12% en cuatro ruedas”, detalló la entidad. Aun descontando la evolución del tipo de cambio, la pizarra se ubicó “USD 10 por tonelada por encima de la semana pasada”. Si bien en el mercado todavía prevalece cierta cautela, la mejora de precios generó un leve repunte en los volúmenes operados. Sin embargo, desde Rosario advirtieron que los niveles siguen lejos de los registrados durante junio.
De cara al mediano y largo plazo, las proyecciones para el agro también se ajustaron al nuevo escenario macroeconómico. Según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario, bajo las condiciones actuales “Argentina estará produciendo 172,3 millones de toneladas de granos hacia 2035”, lo que implicaría un valor de producción de “USD 50.100 millones”, en base a los precios proyectados por el modelo. En términos acumulados, el sector podría aportar “USD 28.800 millones adicionales entre las campañas 2025/26 y 2034/35”.
Infobae – Mariano Boettner


