“El Senasa tiene un rol tripartito: cuidar la sanidad vegetal, la animal y tiene un rol muy importante en la industria de los alimentos. Es una estructura poderosísima, autofinanciada y legitimada”, dijo Cané, quien también se refirió a las responsabilidades de los privados y sobre la necesidad de que el servicio cuente con los recursos necesarios para cumplir sus roles.
Al respecto señaló: “Tanto la producción como la industria deben estar más involucradas en el sentido de ser corresponsables en la lucha sanitaria, pero la producción lo hace, la industria no tanto”.
Por otra parte, recordó: “Se certifican más de 40.000 millones de dólares por año en exportaciones, con un presupuesto es miserable. Los sueldos son miserables. Se pone un veterinario de Senasa en Ezeiza o en la frontera y otro de ARCA y éste gana cinco veces más. Hay excelentes profesionales en Senasa, pero se estaban yendo en manada. Es necesario redefinir su rol porque es uno de los tres organismos más importantes del país”.
Cané se refirió a los temores que surgieron en los últimos días, cuando se conoció que la nueva presidenta sería Giraudo, quien venía de ser parte de la intervención que recortó roles y presupuesto en INTA.
Sobre esto indicó: “No le temo al desarme de planes sino más bien a la falta de compromiso de las contrapartes auditables, las empresas, las cámaras privadas. Muchas veces los administrados, los propietarios de las empresas, prefieren arrimar un sobre que ser inspeccionados”.
El médico veterinario además se refirió a lo que se debería hacer con la campaña de vacunación contra la aftosa. A raíz de la flexibilización de la Barrera Sanitaria Patagónica, los productores de esa zona están pidiendo que se eleve el status en el resto del país y no se reduzca el propio, lo que implicaría dejar de vacunar en la zona norte.
Cané desestimó esa idea. “La vacunación no solo da cobertura inmunológica sino también vigilancia epidemiológica que no existiría de no ser así. Hay cerca de 550 a 560 mil visitas anuales a campo por parte de veterinarios y vacunadores, y eso dejaría de existir. En todo caso mejoremos el sistema, fortalezcamos a las fundaciones, más que desarmarlo”.
El ex funcionario del menemismo habló de ganadería y en particular se refirió a los datos que se conocieron de la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, que indican una caída del stock vacuno.
El especialista consideró que la reducción se debió al impacto de la sequía y que más importante que la cantidad de animales es la productividad del rodeo y los kilos de carne que se producen en los diferentes eslabones.
“Nuestro rodeo cuenta con 20 millones de vacas y el 70% es británico, así que la genética está. Lo que hace falta es información, trabajo de extensión, que los animales como bien todos los años, que se controlen venéreas, y que no así no haya un productor con 92% de destete y el vecino con 65%”, indicó.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


