Claudio Molina, analista de bioenergías y ferrocarriles, comentó que “hay conversaciones” entre la Nación y los miembros de la liga para reformar la ley. “Se podría generar un nuevo escenario con esos cambios -agrega-. Más allá de una mayor competencia entre los actores, se podría romper con el status quo. Es probable que se aumente la mezcla del 12% al 15%, pero el sector azucarero no ve con buenos ojos una desregulación total, así como tampoco la importación".
Catalina Rocchia Ferro, representante de la Compañía Azucarera Los Balcanes, planteó la necesidad de “evitar” el libre mercado en el sector y defendió un corte obligatorio para garantizar la sostenibilidad de la industria: “No todos los negocios dan para libre mercado. Hay industrias que necesitan de la interacción con el Estado para poder subsistir. No puede ser una cuestión de libre mercado el corte de bioetanol, tiene que estar distribuido y la caña de azúcar necesariamente tiene que tener un 6%”.
Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino, puso el acento en la capacidad del sector para “generar riqueza, empleo y valor agregado, pese a los desafíos de un mercado interno en retroceso”, y se sumó a los pedidos de un nuevo marco legal que “asegure cortes obligatorios de bioetanol, mercados libres para mezclas superiores y lealtad comercial sin subsidios foráneos”.
Sobre ese último punto, aportó que la caña de azúcar exige planificación a largo plazo –“es un cultivo plurianual de alto costo”- y que el sector no pide subsidios, pero “sí igualdad de condiciones y que no haya competencia desleal con productos importados subsidiados”.
“El país no está en condiciones de privarse de ningún recurso. Bienvenido Vaca Muerta y todos los recursos disponibles, bienvenidas las bioenergías y todos sus recursos disponibles. Todo lo que tengamos para poner y aportar al crecimiento y desarrollo de la economía de nuestro país a partir de los recursos disponibles debemos potenciar. No es uno u otro, es todo a favor del desarrollo del país”, añadió.
Para abonar ese planteo, el gerente del Ipaat, Jorge Etchandy, ratificó que está “la capacidad instalada, la experiencia y la tecnología. Necesitamos decisiones que respalden ese camino y reconozcan el aporte real de esta industria al país”.
Agustín Torroba, especialista en biocombustibles y energías renovables en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, abordó la transición energética y los desafíos y oportunidades que plantea. Valoró la ventaja argentina para la producción y, en esa línea, destacó el surgimiento de los combustibles SAF (Sustainable Aviation Fuels), que representan una gran posibilidad para acceder al mercado internacional con productos de alto valor agregado.
La Nación – Gabriela Origlia


