Si bien se trata de un primer embarque “exploratorio”, la continuidad de las ventas de maíz a China permitiría potenciar eficiencias logísticas al poder completar embarques de maíz con sorgo hacia ese destino asiático.
La nación asiática es un comprador marginal de maíz estadounidense. Sin embargo, sigue siendo –a pesar del recorte de compras– el mayor cliente del sorgo estadounidense. Si consigue un abastecedor adicional de granos forrajeros, entonces China podría abandonar sin riesgos la adquisición de sorgo originado en EE.UU.
Propio de esa misma estrategia es que en mayo pasado el gobierno chino habilitó el ingreso de burlanda de maíz (DDGS por sus siglas en inglés) proveniente de Brasil.
Vale aclarar que China viene hacienda grandes esfuerzos por limitar las importaciones de maíz. En ese marco, la oficina del USDA en Pekín espera que las importaciones chinas de maíz disminuyan en 2025/26 a 8,0 millones de toneladas, una cifra que contrasta con las 24,8 millones de toneladas que se prevé que importe México en dicho ciclo o las 20,5 millones de la Unión Europea, por poner sólo dos ejemplos.
Sin embargo, en términos comerciales representa una buena noticia para la Argentina, especialmente porque la administración Trump está usando las amenazas arancelarias para promover a la fuerza mayores ventas de maíz estadounidense en mercados asiáticos que son abastecidos por la Argentina.
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