Estos datos muestran que los impuestos más distorsivos representan el 7,4% del PBI. “Más de 1 de cada 4 pesos que recaudan los tres niveles del Estado provienen de tributos que dañan la competitividad”, advirtió el informe. Desde esta perspectiva, la baja parcial en las retenciones representa “un alivio muy marginal para la producción”, aunque significa un “gran esfuerzo fiscal para el Estado”.
IDESA estimó que la medida equivale a 0,2% del PBI, lo que representa “dos tercios del superávit financiero”. Por eso, calificó como “muy contradictorio” que un alivio tan limitado —y dirigido solo al sector agroexportador— implicara un costo tan alto para las cuentas públicas.
Según Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en la medida que la exportación es la base imponible de las retenciones, “el costo fiscal depende de la magnitud en que se incremente la producción. Si llega a aumentar la base imponible alrededor de una quinta parte, el costo fiscal tiende a ser nulo”, tal como reflejó Infobae.
“Dado esto, el costo fiscal concreto está en la base imponible que surge de la liquidación de los stocks actuales, que en lugar de liquidarse a las alícuotas vigentes, se liquidarían a alícuotas menores”, detalló. Este efecto es particularmente importante si se tiene en cuenta que, según CREA, la superficie sembrada con soja venía en tren de caer un 11,3% respecto al ciclo anterior, dejando más de 2 millones de hectáreas fuera del mapa agrícola 2025/26.
“Debe tenerse en cuenta que la baja de derechos de exportación aumenta el precio de los productos, lo que a priori significa una baja de pérdidas o una suba de ganancias, derivando en una posible mayor recaudación del impuesto a las ganancias y de otros impuestos provinciales que gravan la facturación”, advirtió Argañaraz.
David Miazzo, economista especializado en agro, había estimado que el costo fiscal de la rebaja temporal de retenciones hasta junio fue de unos USD 1.000 millones y que ese monto, sin considerar los “efectos dinámicos” de una mayor producción y exportación (el aumento de la “base imponible” que cita Argañaraz), podría estirarse entre USD 500 y 600 millones en lo que resta del año, con el recorte permanente de alícuotas anunciado en la Exposición Rural.
Infobae


