
Pero más allá de los porcentajes interanuales, lo que empieza a encender algunas luces amarillas es el retroceso frente a los meses previos, en un contexto en el que la relativa baja de tasas de interés y la apertura comercial no logran todavía traducirse en una recuperación sostenida de la demanda.
Esto va en camino a lo que publicó días atrás ACARA, la asociación de concesionarios, que indicó que, en junio, se patentaron apenas 506 unidades de equipos autopropulsados, lo que representa una caída del 40,7% respecto a mayo, cuando se habían registrado 853 unidades.
Se trata de un retroceso significativo en todos los segmentos que, según el análisis de la entidad, podría explicarse por factores estacionales, la cautela de los productores tras una Agroactiva marcada por la baja de precios, pero con suba de tasas, y el efecto directo del retorno de las retenciones plenas a la soja y el maíz a partir de julio.
Otro dato a tener en cuenta es que, por el peso creciente de las importaciones, casi la mitad de las unidades registradas en junio no fueron de fabricación nacional. Del total de 973 equipos, 496 fueron nacionales (51%) y 477 importados (49%). En términos interanuales, los patentamientos de maquinaria nacional apenas subieron 12%, mientras que los de equipos importados se dispararon un 89,3%.
En la desagregación provincial, Buenos Aires lideró las inscripciones con 206 unidades (21,2%), seguida por Santa Fe con 201 (20,7%) y Ciudad de Buenos Aires con 181 (18,6%).
Bichos de Campo


