De acuerdo a lo que entienden los trabajadores, el gobierno quiere sacar a remate 40.000 hectáreas rurales del INTA “para construir barrios cerrados, vender sus patentes de eventos tecnológicos, apropiarse de los recursos financieros que tienen en el Banco Nación, y generar despidos de científicos y técnicos que al Estado le costó décadas formar”.
APINTA y ATE argumentan que la declaración de emergencia económica, es similar a un Estado de sitio: “Un remedio atípico ante una conmoción anormal, extraordinaria e imprevista, la que pone en riesgo la misma existencia del Estado. La Ley Bases declaró una emergencia general haciendo abuso de poder, sin que exista una conmoción anormal e imprevista y, con la excusa de esa emergencia, le dio al Poder Ejecutivo la facultad de gobernar por decreto”.
Las gremiales de los trabajadores estatales no ven que sea urgente eliminar a las universidades de la conducción colegiada del INTA, ni excluirlos a los Consorcios de Experimentación Rural (AACREA), como pretende hacerlo el decreto delegado 462/2025.
Creen los denunciantes, que tampoco “se justifica el apuro en rebajar a la Sociedad Rural (SRA), Federación Agraria (FAA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y CONINAGRO, hoy decisores miembros del Consejo del INTA, para que pasen a ser a meros asesores sin opinión vinculante”.
“La misma ley bases prohibió la disolución del INTA. Pero, de hecho, el INTA queda disuelto. De ser una persona jurídica sujeto de derecho (como una sociedad, una asociación civil, una fundación) el 462/2025 lo convierte en una mera oficina interna de la Administración Publica Central. El INTA pierde así su CUIT, y todos sus bienes (tierras, patentes y maquinarias) pasan al ministerio de economía, que ya se está preparando para sacarlos a remate. Sin contar la ola de nuevos despidos que esto va a generar”, agregaron también los trabajadores.
El Amparo quedó radicado en el juzgado nacional del trabajo, dado que “quienes resultaran más perjudicados de la ofensiva contra el INTA son los trabajadores científicos y extensionistas de la institución”.
Bichos de Campo – Diego Mañas


