Al ser consultado por las diferencias entre las tres mejores clasificadas, fue claro: “La Gran Campeona es una hembra a la que cuesta encontrarle defectos. Es muy femenina, larga, con buena costilla. Camina muy bien, está bien aplomada tanto de manos como de patas traseras, con isquiones bien ubicados y un cuadril largo. Realmente, una vaquillona muy completa".
“La Reservada de Gran Campeón es una hembra muy equilibrada, balanceada, de excelente costilla y con una relación músculo–grasa destacada. Muy correcta en su conjunto. En tanto, la Tercera Mejor Hembra es una ternera fuera de serie, pero por su juventud, decidimos ubicarla en ese lugar. Tiene un potencial enorme y hay que esperar cómo evoluciona”, agregó.
Por último, Ojea Rullán destacó el avance general de la raza en esta exposición: “Había entre 60 y 70 hembras en competencia y se notó un salto cualitativo muy importante. Muy pocos animales por debajo del promedio y muchos ejemplares realmente superiores. Están trabajando muy bien sobre la funcionalidad, la corrección estructural, el largo corporal y el arco de costilla. También se mejoró mucho el manejo del engrasamiento: se ven menos animales sobreengrasados, lo que es muy positivo”, concluyó.
Para Martínez Ferrario, es la primera vez que logran una Gran Campeón Hembra en Palermo. “Hemos tenido grandes campeones machos en otras ediciones, pero esto es un orgullo enorme. Estamos en la raza Braford desde hace 34 años, lo que significa 34 generaciones de trabajo. No somos pioneros, pero sí antiguo, para no decir viejos”, dijo a LA NACION entre risas.
El criador destacó que este logro es fruto del esfuerzo colectivo de todo un equipo. “Esto no se consigue de un día para el otro. Es el resultado de muchos años de trabajo, selección y compromiso. Quiero compartirlo con mi familia: mis hijos, mi esposa, el ingeniero Pablo Godoy y toda la gente que trabaja con nosotros en Villa Minetti. Sin ellos, esto no sería posible”, subrayó.
Sobre la vaquillona ganadora, Martínez Ferrario no escatimó en elogios. “Es un animal muy completo, con una combinación ideal de características carniceras y reproductivas. Pero además tiene una condición genética muy especial: es mocha homocigota. Eso significa que, según el análisis de ADN, todas sus crías también van a ser mochas. Y eso hoy tiene un gran valor en la selección genética”, explicó.
Según comentó el criador, la vaquillona lleva el nombre de “Martina” y fue bautizada así por su hijo en honor a su nuera. “Ya vendimos un tercio de ella en nuestro remate del 15 de julio pasado. Ahora tenemos que definir con los compradores qué camino seguir: si la seguimos presentando en el circuito de exposiciones o si va directamente a un centro de reproducción. Como todavía es una vaquillona joven, existe la posibilidad de que vuelva a competir el año que viene. Así que en estos días vamos a evaluar bien los pasos a seguir”, concluyó el criador, visiblemente emocionado.
En esa línea, el presidente de la Asociación Braford Argentina, Juan Manuel Alberro, contó del nivel muy parejo de todos los ejemplares. “Realmente de excelencia. Año a año, la raza Braford muestra la consistencia que tiene, gracias al trabajo de tantas cabañas, de distintos ambientes, de diferentes provincias. Eso se nota cuando salimos a pista: el jurado se tomó su tiempo porque realmente costaba elegir”, señaló.
Alberro destacó el federalismo de la competencia. Participaron animales de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Chaco, Tucumán, Mendoza, Santiago del Estero, Buenos Aires y Córdoba.
“Es una muestra del crecimiento y la homogeneidad que está logrando la raza en todo el país”, dijo y sostuvo con respecto al rumbo del mejoramiento genético que la raza va hacia un biotipo hiperproductivo, con animales muy carniceros que, sin perder la adaptación al medio. “Fue el objetivo original de la Braford y hoy presentan una eficiencia notable en la conversión de materia seca en carne. Y esa carne, además, es de calidad”, finalizó.
La Nación – Mariana Reinke


