Punto por punto, el organismo estableció los requisitos para los países socios y la documentación técnica obligatoria. Entre ellos están el certificado de Libre Venta (CLV) o Certificado de Exportación, el Certificado de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), la traducción obligatoria de puntos críticos del dossier, y el cumplimiento integral del marco normativo vigente. Esta última incluye lo establecido en las Resoluciones 333/25 y 338/25, y abarca tanto nuevos registros como productos ya comercializados dentro del bloque.
En ese contexto, Cortese se reunió en su momento con los presidentes de la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove) y la Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (Clamevet), a quienes les anticipó que estaba en proceso una resolución complementaria. Esta requería de una modificación técnica sobre informes que deberían respaldar la medida en sus respectivas áreas, según indicaron fuentes de la industria.
El laboratorio Tecnovax ya manifestó su intención de traer la vacuna desde Brasil. El año pasado advirtió sobre trabas locales para competir y solicitó la aprobación de registro de la vacuna Ourovac Aftosa, proveniente del laboratorio Ourofino Saúde Animal del vecino país. En ese sentido y ante versiones cruzadas, aclararon que “la planta de Ourofino se encuentra habilitada con toda la bioseguridad en marcha y lista para abastecer a la Argentina en cuanto se apruebe nuestro expediente”.
Sobre los requisitos establecidos este miércoles, señalaron: “Nadie está por encima de la ley y la ley ahora es pareja para todos”.
Una fuente de la industria explicó a este medio que la resolución 525/2025 fue emitida en respuesta directa a las objeciones planteadas por el sector veterinario frente a las Resoluciones 333/25 y 338/25, las cuales habían generado incertidumbre respecto a los requisitos de ingreso de productos desde el Mercosur.
“Se trata de un intento por aclarar un marco normativo que quedó abierto a interpretaciones. Hay enfermedades y virus que, si bien hoy no están presentes en el país, deben ser considerados para evitar cualquier riesgo sanitario. No se trata solo de que el producto no esté contaminado, sino de prevenir a futuro”, señaló la fuente consultada.
En relación con las vacunas, detallaron que existen dos tipos generales: las bacterianas, que contienen el agente muerto, y las virales, que pueden estar inactivadas o ser vivas atenuadas. “Las vacunas recombinantes (RR) no presentan riesgos porque no se replican. En cambio, en vacunas como la de la rabia, el virus está vivo, pero atenuado: se replica en un hospedador intermedio — como el conejo — y así pierde su virulencia para los humanos”, precisaron.
Remarcaron: “Lo que buscamos es mayor equilibrio. Menos burocracia documental y más control real sobre los productos. No estamos en contra de los controles, pero sí a favor de que sean más eficaces y enfocados en lo que realmente importa: la seguridad sanitaria”.
En las redes sociales, Sturzenegger indicó: “Avanzamos en el camino para abaratar la vacuna aftosa. La Resolución 525/25 de Senasa, con firma de Pablo Cortese, da cumplimiento al requisito de las resoluciones 333 y 338 del organismo para la importación de vacunas de aftosa autorizadas para la venta en países del Mercosur, las que quedan automatizadas a partir de esta resolución. Con esto cumplimos un paso más en nuestra batalla para bajar el precio de la vacuna. Gracias Pablo Cortese y a Pablo Lavigne, por batallar sin cuartel para que los productores puedan tener esta vacuna al precio al cual la obtienen nuestros competidores (la mitad o menos de lo que pagan ahora). La libertad y la competencia son el camino que nos marca nuestro presidente Javier Milei".
La Nación – Belkis Martínez


