Desde finales de 2023, la empresa acumula 1.208 cheques rechazados por más de 4.000 millones de pesos, lo que refleja la gravedad del deterioro financiero. A pesar de mantener operaciones, los empleados denuncian atrasos salariales, falta de cobertura médica y cargas sociales impagas. La situación despertó la alarma del gremio Atilra, que declaró el estado de alerta e insistió en la necesidad de preservar los puestos de trabajo.
Joaquín Blanco, presidente del bloque Socialista en la Cámara baja, expresó su solidaridad con los trabajadores y criticó la inacción de la empresa: “Estamos ante un abandono dirigencial evidente, con 700 puestos laborales en juego. Desde nuestro bloque nos comprometemos a buscar soluciones concretas”, señaló.
Interna familiar de los dueños de Verónica
Contrario a lo que podría pensarse, fuentes gremiales aseguran que Lácteos Verónica no presenta una crisis estructural ni una deuda insostenible. El conflicto se centraría en tensiones familiares entre herederos de la familia Espiñeira, propietarios de la empresa, lo que ha generado un vacío de liderazgo. Esta parálisis en la conducción habría afectado la gestión operativa y dificultado el acceso a nuevas líneas de crédito.
La situación crítica no es nueva. Según explicaron referentes gremiales, la crisis de Verónica comenzó en 2017 y tras la muerte del fundador de la empresa se profundizó con una conducción confusa y sin rumbo. Durante la pandemia, la firma llegó a procesar un millón de litros diarios de leche y logró ponerse al día con los sueldos, pero luego volvió a caer. Desde hace dos años, la producción y la compra de insumos se redujeron drásticamente.
A esto se suma el endurecimiento de los tambos remitentes, que enfrentan serias demoras en los pagos. Mientras el plazo habitual de cobro era de 45 días, ahora la compañía estira los pagos por la leche cruda a más de 90 días. En paralelo, se acumulan cheques rechazados.
A partir de la crisis de la empresa, el dato que vuelve a estar en relieve es que en 2017, la familia Espiñeira, dueños de Lácteos Verónica, realizó un blanqueo de activos que alcanzó montos estimados entre u$s40 y u$s420 millones, según fuentes del régimen de sinceramiento fiscal de ese año. Este proceso incluyó la regularización de bienes en el exterior y el pago de una multa millonaria que rondó los $63 millones. Fuentes del sector lácteo indican que parte de esos fondos provenían de maniobras vinculadas a la subfacturación en exportaciones de leche en polvo durante los años previos, en especial entre 2010 y 2012.
La Capital


