La lógica detrás del acuerdo radica en que las empresas agroexportadoras necesitan más y mejor transporte para sus granos, y el ferrocarril, si bien tiene ventajas de escala y costos frente al camión, muchas veces no logra responder con la agilidad necesaria. Por eso, desde las propias cerealeras surgió la iniciativa de invertir en el sistema.
Las compañías adelantaron el pago de fletes por una suma equivalente al valor de las nuevas tolvas, en una especie de leasing logístico a medida. Así, no solo garantizan disponibilidad de material rodante para sus operaciones, sino que también ayudan a renovar y ampliar la flota ferroviaria estatal.
Con la llegada de las tolvas, se podrán armar al menos cuatro trenes completos de 45 vagones cada uno, que recorrerán los principales corredores productivos del país. En muchos casos, esos trenes saldrán directamente desde las terminales que las propias cerealeras operan en los puertos, especialmente los del Gran Rosario.
En ese sentido, el nuevo esquema representa un cambio de paradigma, pasando de una lógica en la que el Estado buscaba recursos para sostener el tren, a una en la que el sector privado lo impulsa como una herramienta propia para mejorar su competitividad.
La compra de estas 180 tolvas no solo refuerza la capacidad operativa de TAC, sino que consolida al sistema ferroviario como un actor central en la estrategia exportadora del agro.
Según detallaron fuentes oficiales, las tolvas adquiridas tienen una capacidad de 65 toneladas y están diseñadas para transportar granos a granel de forma eficiente. El modelo responde a los estándares operativos del Belgrano Cargas, lo que permite su integración inmediata a los ramales de uso agrícola.
Bichos de Campo


