La dirigente federada destacó, también, la preocupación que genera la apertura de importaciones, que afecta de lleno a las economías regionales. “Encima, la presión impositiva no se ha tocado, los insumos siguen caros, los arrendamientos son altísimos. Cuando hacés los números, no da. Y eso empieza a generar malestar”, insistió.
Aunque subrayó que “todavía hay diálogo” con la Secretaría de Agricultura y un reconocimiento a la problemática por parte de sus funcionarios, Sarnari señaló: “No hay resoluciones concretas. Nuestra función gremial es seguir presionando para que los cambios lleguen”.
La titular de FAA advirtió que el mayor malestar se está manifestando “en los que menos tienen”. Según relató, en las bases se siente que “no alcanza para sembrar, ni para comprar una vaca, pero tampoco para vivir: Ahí es donde empieza a haber una situación angustiante, pero hay una precaución en cómo manejarse en estas situaciones porque venimos de 20 años de malas políticas que maltrataron mucho al sector”.
Consultada por un posible gesto político del presidente Javier Milei si llega a participar de la Exposición Rural de Palermo, con algún anuncio para el sector en el acto inaugural, Sarnari fue clara: “No podemos estar expectantes siempre a gestos. Necesitamos acciones y hechos concretos que se traduzcan en políticas estables. No más anuncios momentáneos para la tribuna. El Gobierno no debería esperar momentos oportunos para dar anuncios políticos".
En ese sentido, valoró la baja de retenciones como “un buen gesto”, pero exigió continuidad: “Necesitamos que esa baja sea permanente, hasta que desaparezcan totalmente. No podemos seguir con ventanitas temporarias que no generan previsibilidad”.
Para Sarnari, la única forma de darle sostenibilidad al sector es con políticas agropecuarias de largo plazo. “Este Gobierno se comprometió a la eliminación de las retenciones. Acompañamos ese proceso, pero debe ser definitivo cada paso que se dé. El productor necesita una ventana de rentabilidad real para poder seguir siendo productor”, planteó.
Además, recordó los años de sequía, pérdidas de cosechas y mortandad de ganado que ya venía sufriendo el sector: “No se le puede seguir pidiendo esfuerzo al productor sin brindarle condiciones mínimas para sostenerse”.
Otro de los ejes de debate interno que atraviesa a FAA es la situación del INTA. “Somos muy críticos hacia adentro, porque sabemos que hay cosas para mejorar. Pero somos muy defensores de la herramienta. El INTA tiene un desarrollo territorial clave para muchas regiones y no podemos permitir que se debilite”, remarcó.
Lo mismo ocurre con el INASE. “Nos preocupa esta idea de destruir la institucionalidad y darle toda la potestad al Poder Ejecutivo. Hay que pensar más allá de este Gobierno. Las instituciones tienen que funcionar con reglas claras y participación de las entidades”, advirtió.
Respecto al termómetro que surge de las asambleas en todo el país, la dirigenta sostuvo que “son una instancia fundamental para conocer de primera mano cómo está el productor en su cotidianidad. Ahí se pone en común la problemática, la expectativa y se traza el camino gremial a seguir”.
Por último, se refirió a la Mesa de Enlace y la agenda común que comparten las cuatro entidades: “Más allá de nuestras estructuras, todos coincidimos en que la rentabilidad es un problema transversal. Y tanto el INTA como el INASE nos preocupan a todos”.
Aunque hoy la palabra “movilización” no está sobre la mesa, el malestar en el campo crece y Sarnari lo sintetizó: “Hay paciencia, sí; pero también hay mucha angustia”.
La Nación – Mariana Reinke


